(BUENOS AIRES).- “Es una crisis que atravesamos las mujeres porque también hay padres que se lo toman más liviano”, dijo la actriz durante su visita a La Peña de Morfi, donde habló sobre la maternidad y sus inseguridades. Belén Francese contó que ser madre primeriza le generó culpa y que le costó retomar el ritmo profesional porque sentía que dejaba su corazón en su casa. El relato expuso la tensión que atravesó entre el cuidado de su hijo Vitto y su carrera.
La pregunta de Carina Zampini sobre si se consideraba una madre sobreprotectora recibió una respuesta inmediata: “Sí, demasiado. Un beso grande a Vitto”, respondió Belén Francese. La actriz explicó que esa intensidad estuvo ligada a sus primeros años como madre y a un vínculo muy cercano con su hijo. “Soy primeriza y soy bastante culposa, pero lo trabajo eso porque me costó volver al ruido porque sentía que dejaba mi corazón y eso le pasa a muchas madres”, agregó.
El regreso al trabajo ocupó un lugar central en su reflexión. “Mi trabajo también es mi corazón, así que tuve que lidiar con eso un tiempito hasta que me acomodé y entendí que es parte de la maternidad, parte de la vida y uno lo hace también por ellos”, explicó Belén Francese. La actriz también planteó que no es posible estar todo el tiempo encima de los hijos: “Tampoco podés estar todo el día encima”. Para Francese, encontrar un equilibrio entre estar presente y seguir con su carrera fue una de las dificultades de esa etapa.
La culpa, dijo Francese, no fue solo una sensación individual. “Es una crisis que atravesamos las mujeres porque también hay padres que se lo toman más liviano”, sostuvo al referirse a las diferencias con las que madres y padres atraviesan esa situación. La actriz recurrió a terapia para comprender lo que le pasaba: “Lo atravesé de una forma que con terapia pude entenderlo”. En ese mismo relato, agregó: “Mi hijo tomó teta hasta los tres años, yo era muy posesiva”.
El viaje a México fue uno de los episodios que más angustia le provocó. Belén Francese contó que el destete le costó y que, cuando apareció la posibilidad de grabar con una plataforma internacional, decidió aceptar porque no quería perderse la oportunidad: “El destete me costó mucho y cuando me surgió grabar con una plataforma internacional a México y me dije que no podía perderme esa oportunidad”. La separación de Vitto se hizo sentir durante el vuelo. “Cuando subí a un avión entré en una crisis que casi le digo al piloto que pare, pero después aterrizó el avión y ahí respiré”, relató.
La primera separación también afectó la forma en que quiso comunicarse con su hijo. “No le quería hacer videollamada”, confesó Francese al recordar ese momento. Vitto es el primer y único hijo de la actriz y de Fabián Lencinas: nació el 21 de junio de 2021, después de que la pareja se casara el 28 de diciembre de 2020. La maternidad llevó a Belén Francese a revisar cuánto de su vida familiar quería compartir públicamente.
El presente profesional de Francese muestra que esa decisión no implicó abandonar su trabajo. “También entendí que tengo que dar un ejemplo, seguir en lo mío porque te saca un poco del eje y te cambia la vida”, dijo al explicar por qué decidió continuar con sus proyectos. Hoy divide su rutina entre los ensayos, su programa de transmisión por internet con Alejandro Paker, El divague es total, y la crianza de Vitto. El próximo 20 de agosto estrenará Argenmatch (Amor Argento) en el teatro Multiescena, junto a Miguel Ángel Cherutti y Nito Artaza.
