(BUENOS AIRES).- “No hubo violencia. Si no, yo sería la primera en decirlo por todos lados, obviamente”, afirmó Candela Arizaga este jueves al ampliar su declaración ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°3 y volvió a exculpar por completo a Facundo Moyano. Mientras la causa por presunta violencia de género sigue abierta, en las últimas horas se conoció un dato que agrava el cuadro: durante los días previos al escándalo ingresaron otras personas al departamento del exdiputado y el consumo de cocaína se habría extendido a lo largo de tres jornadas, según la reconstrucción que allegados a la pareja reflotaron.
Arizaga, que se presentó acompañada por su nuevo abogado Roberto Carlos Herrera, atribuyó el episodio a una crisis personal y al consumo de estupefacientes. “Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a trabajar de ahora en más para estar bien”, dijo la influencer rosarina ante la prensa a la salida de la fiscalía. Además, admitió por primera vez que esa noche consumió cocaína y aclaró que la droga era suya y que no la ingirió junto a Moyano. “Yo venía con cambios en estado de ánimo y no fue una buena mezcla y tuve un brote psicótico”, detalló en su testimonio, al que accedió la Justicia.
La joven de 23 años negó recordar gran parte de lo sucedido y sostuvo que jamás fue agredida por el dirigente sindical. “Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle… sentía que me perseguía y no sabía ni quién era”, relató. También pidió que se levanten las medidas restrictivas que pesan sobre Facundo Moyano porque “su interés es retomar el vínculo con él” y aseguró que sigue en pareja con el exdiputado: “Es mi novio, es un garrón no poder hablar por esto que ni pasó, y no sé cómo llegamos hasta acá”.
Las horas previas al brote
La versión que tomó fuerza entre los círculos cercanos a la pareja describe un escenario mucho más complejo que el que trasciende de la causa judicial. Según esos allegados, el consumo no se limitó a la noche del lunes sino que se prolongó durante tres días, y tanto Arizaga como Facundo Moyano le compraron la sustancia a un mismo proveedor. Pero además, esos mismos voceros aseguraron que en el departamento no estuvieron solos: otras personas ingresaron al inmueble a lo largo de esas jornadas, un dato que hasta ahora no formaba parte del expediente.
El primer llamado al 911, en total fueron tres, lo hizo Juan, el encargado del edificio, quien alertó que “Facundo Moyano se siente mal”. Minutos después, según la secuencia que se reconstruyó, Arizaga salió corriendo del departamento, el exdiputado intentó alcanzarla a lo largo de varias cuadras y la joven, que llevaba consigo a su perro, llegó a cruzar la avenida Libertador en pleno brote psicótico. “Pudo haber terminado en una tragedia”, resumieron al difundir las imágenes que muestran a la influencer esquivando vehículos.
En las antípodas de ese relato, el entorno íntimo de Arizaga salió con fuerza a desmentir cualquier hábito de consumo de la joven y apuntó directamente contra el hijo del líder de Camioneros. “Nunca consumió drogas”, fue la frase con la que familiares y amigos defendieron su estilo de vida saludable y dejaron flotando la sospecha de que la cocaína pudo haber estado vinculada exclusivamente a Facundo Moyano y a la gente que los visitó.
Moyano recuperó la libertad el martes por la noche, pero sigue imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. La Justicia le impuso una prohibición de acercarse a menos de 300 metros de Arizaga, la restricción total de contacto y la obligación de comparecer cada vez que sea citado, mientras que la fiscal Florencia Nocerez deberá resolver ahora si accede al pedido de la denunciante para levantar esas cautelares y permitir que la pareja retome la relación.
