(BUENOS AIRES).- La soja texturizada se ganó un lugar en la cocina diaria por tres razones contundentes: es económica, no tiene grasas y es súper nutritiva. Para aprovecharla al máximo en cualquier receta, la clave está en elegir el método de cocción justo según el plato que quieras preparar.
Se trata de un ingrediente noble y accesible, que no se echa a perder rápido, absorbe el sabor de cualquier condimento y aporta un nivel de proteína fantástico. Con cuatro técnicas bien distintas podés llevarla desde un relleno de empanadas hasta un topping crocante para ensaladas o un cereal directo del paquete.
Los 4 métodos para cocinar soja texturizada
El primer método, a la sartén, logra un efecto similar a la carne picada o al pollo salteado. La soja se hidrata en agua fría durante 10 minutos, se escurre bien con las manos y se lleva a fuego medio-alto con un hilo de aceite y los condimentos que más te gusten. Es ideal para rellenos de empanadas, berenjenas, zapallitos, lasaña o como proteína salteada en bowls y wraps. Esta receta base te salva cualquier cena de apuro.
Para un resultado bien crocante, se usa la freidora de aire o el horno. Después de hidratarla y escurrirla, la mezclás con tus especias y le sumás una cucharada de maicena por cada 80 gramos de soja texturizada en seco: ese es el gran truco para que quede hiper crocante. En la freidora se cocina a 195°C durante 10 a 12 minutos, y en horno tradicional entre 20 y 25 minutos. Queda perfecta para tacos, nachos, pizzas caseras o para darle un toque crunchy a ensaladas y bowls.
El tercer camino es directo al guiso o la salsa, sin hidratación previa. Se agrega en seco sobre el sofrito de verduras justo antes de volcar el caldo o la salsa de tomate, y absorbe todo el sabor desde adentro. Funciona bárbaro en boloñesas, chiles, sopas de legumbres y guisos. La cuarta técnica es la más simple: cruda, directo del paquete, sin cocinar. Conserva toda su proteína intacta y reemplaza a los croutons en ensaladas o funciona como topping en bowls de avena, yogur, granola casera y licuados.
Como la soja texturizada es neutra por naturaleza, marinarla o condimentarla marca la diferencia. Hay tres combinaciones de especias que nunca fallan para 80 gramos en seco. El estilo español lleva un chorrito de vino blanco o tinto, dos cucharadas de pimentón dulce, dos de salsa de soja, una de ajo en polvo y media cucharadita de pimienta negra; ideal para boloñesas y rellenos.
El estilo mexicano combina dos cucharadas de salsa de soja con comino, pimentón, ajo en polvo, cebolla en polvo, orégano y una pizca de cayena o ají molido, perfecto para tacos y burritos. El estilo asiático mezcla tres cucharadas de salsa de soja, una de miel, una de ajo en polvo y una cucharadita de aceite de sésamo, y es la base justa para bowls de arroz, salteados con vegetales o ramen. Con estos métodos y especias, la soja texturizada se convierte en la proteína vegetal más versátil de la alacena.
