(BUENOS AIRES).- “Es la primera vez en mi vida que veo algo así. Hay que preguntarle a la Conmebol. ¿Saben en qué siglo estamos? No tengo nada más que decir”, dijo Abel Ferreira después del partido. La Copa Libertadores dejó un empate 1-1 entre Cerro Porteño y Palmeiras en el estadio de Asunción, con la denuncia del entrenador brasileño como eje de la jornada. El reclamo apuntó a una supuesta reducción de las dimensiones del campo antes del encuentro y abrió una discusión sobre la estrategia del local frente al equipo brasileño.
La denuncia de Palmeiras señaló que Cerro Porteño achicó la cancha antes del inicio del partido por la Copa Libertadores. Abel Ferreira cuestionó públicamente la modificación y, según su lectura, la medida buscó emparejar las fuerzas entre el local y el visitante. El club brasileño sostuvo que la reducción fue de centenares de metros cuadrados, alteró la dinámica habitual y se sumó a los cuestionamientos por el estado del césped. La acusación instaló una hipótesis sobre el planteo de Cerro Porteño, aunque el entrenador no aportó detalles sobre el modo en que se habría realizado el cambio.
Ariel Holan negó que hubiera una irregularidad en las medidas de la cancha de Cerro Porteño. “La cancha tenía 64m de ancho y 105m de largo”, explicó el entrenador argentino en respuesta al cuestionamiento de Palmeiras. La postura del conjunto paraguayo fue que el campo respetó las cifras permitidas por el reglamento para la categoría. Con esa defensa, Holan presentó las dimensiones como un dato reglamentario y no como una ventaja obtenida fuera de las normas.
El reglamento de la FIFA fija 105 por 68 metros como estándar y admite, para torneos internacionales, campos de entre 100 y 110 metros de largo y entre 64 y 70 metros de ancho. Las medidas informadas por Holan ubican el ancho de Cerro Porteño en el límite inferior del rango permitido, mientras que el largo coincide con el estándar establecido. La diferencia entre la medida habitual y la dimensión utilizada alimentó el reclamo de Palmeiras, pero los datos disponibles no indican que el campo haya quedado fuera de los márgenes reglamentarios. El punto pendiente es si la modificación contó con autorización de la Conmebol.
Abel Ferreira volvió a referirse a la Conmebol durante la conferencia y limitó sus declaraciones sobre el organismo. “No puedo hablar de la Conmebol, parece que tenemos prohibido hablar… Yo solo hablaré de fútbol”, dijo. El técnico portugués expresó así su malestar sin ampliar la denuncia ni detallar qué intervención esperaba del máximo organismo sudamericano. Su primera declaración había incluido un pedido explícito de consultar a la Conmebol por las dimensiones del campo.
El reclamo ante Conmebol
Palmeiras reclamó explicaciones después del empate y pidió que la Conmebol aclare si hubo autorización para modificar el campo. El planteo trasladó la discusión desde la posible estrategia de Cerro Porteño para reducir espacios hacia la decisión que habilitó —o no— esas dimensiones. La consulta dejó al organismo sudamericano ante la posibilidad de revisar las condiciones del partido y determinar si corresponde abrir un expediente. La definición pendiente es si la cancha fue modificada con la autorización correspondiente.
El club brasileño se fue de Asunción fastidioso y en Brasil se debate si las condiciones del campo fueron determinantes para que el juego no se desarrollara con normalidad. El empate 1-1 dejó abierta la discusión sobre cuánto influyó la estrategia atribuida a Cerro Porteño en el rendimiento de Palmeiras, sin que el resultado permita por sí solo establecer esa relación. La polémica en la Copa Libertadores quedó ligada al desarrollo futbolístico y no solo a las medidas del terreno. Con ambos equipos enfocados en la próxima fase, el siguiente dato concreto será saber si la Conmebol abre un expediente y si confirma que la modificación tenía autorización.
