(BUENOS AIRES).- "Nadie tiene asegurado su lugar en el equipo", fue el mensaje de Eduardo Coudet durante la semana. El entrenador de River ya perfila una formación con modificaciones en todas las líneas para recibir a Rosario Central este domingo a las 19:15 en el Monumental, con la obligación de cortar la racha negativa en el Torneo Clausura y cambiar la imagen antes del inicio de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El arranque del semestre dejó mucha tela para cortar en Núñez. Las actuaciones del equipo estuvieron muy por debajo de lo esperado y a esa deuda futbolística se le sumaron las bajas por lesión de varios jugadores importantes. Ese combo obligó al técnico a rearmar el once prácticamente desde cero para afrontar un partido que puede marcar un punto de inflexión en la temporada.
En defensa, Coudet metería mano tanto por obligación como por decisiones tácticas. El cuerpo técnico pretende recuperar la solidez de una última línea que mostró fragilidad en los últimos encuentros y que sufrió en la marca y en las transiciones. La intención es armar un bloque más firme para contener a un rival que llega con la confianza alta y dispuesto a aprovechar el difícil momento del Millonario.
El mediocampo también está bajo la lupa. Coudet busca un equipo con mayor dinámica, intensidad y capacidad de recuperación de balón, aspectos que River perdió en sus recientes presentaciones. Por eso analiza variantes que le den otro ritmo al juego y que acompañen mejor la salida desde el fondo y la generación de peligro.
En ofensiva no se descartan cambios por la falta de eficacia, la principal preocupación del cuerpo técnico durante la semana. El entrenador estudia alternativas para lograr un ataque más profundo y con mayor movilidad. La idea es que el equipo vuelva a generar volumen de juego y, sobre todo, que empiece a concretar las ocasiones que construye.
Más allá de los nombres propios que salgan a la cancha, Coudet fue contundente puertas adentro y dejó en claro que ningún titular tiene el puesto comprado. Pretende que la competencia interna eleve el nivel de un plantel golpeado y considera que este es el momento indicado para ajustar piezas antes de que el calendario se vuelva todavía más exigente con los compromisos internacionales a la vuelta de la esquina.
El duelo ante Rosario Central aparece como una verdadera prueba de carácter. Un triunfo le permitiría a River reencontrarse con la victoria y empezar a dejar atrás un comienzo de semestre complicado. Un nuevo tropiezo, en cambio, profundizaría las dudas sobre el funcionamiento colectivo justo antes de meterse de lleno en las definiciones del plano internacional.
