(BUENOS AIRES).- “Nosotros estamos trabajando firmemente por la salud del fútbol, la estabilidad del fútbol, por todo lo que se vino transformando en el fútbol y hay que ser sinceros, hay un líder para esa transformación, creo que el Mundial de 48 equipos ha resultado ser un Mundial exitosísimo, mucho más de lo que yo personalmente esperaba y ese nombre tiene, ese presidente infantino, infantinos”. La definición es de Alejandro Domínguez, que le dio un fuerte respaldo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y calificó al Mundial ampliado como un certamen “exitosísimo”.
El presidente de la Conmebol no ahorró elogios para la gestión de Infantino al frente del organismo rector del fútbol mundial. “Creo que no se puede desconocer ese gran trabajo entre muchos otros”, remarcó Domínguez, que viene de compartir escenario con el suizo en las últimas cumbres del calendario sudamericano. La declaración llegó durante una aparición pública en la que el dirigente paraguayo buscó trazar un panorama de unidad de cara a los desafíos que enfrenta el deporte en la región.
Domínguez puso al Mundial de 48 selecciones como ejemplo concreto de esa transformación que, según su mirada, lidera Infantino. Confesó que el torneo le resultó “mucho más de lo que yo personalmente esperaba” y sostuvo que la experiencia dejó un saldo positivo difícil de ignorar para quienes cuestionaban la ampliación de participantes. El formato estrenado en la Copa del Mundo de 2026 arrojó números de audiencia y recaudación que, para el titular de la Conmebol, despejan cualquier duda sobre el acierto de la medida.
“Nosotros estamos trabajando firmemente por la salud del fútbol, la estabilidad del fútbol”, subrayó Domínguez, y vinculó ese trabajo con el camino que Infantino marcó. El paraguayo evitó mencionar crisis concretas, pero sus palabras se dan en un contexto de reclamos cruzados por el calendario de selecciones y la carga de partidos que denuncian las ligas europeas y los propios futbolistas.
Sobre una propuesta que fue retirada —sin que el dirigente precisara de cuál se trataba—, afirmó que ya fijaron una posición. “De hecho ya hemos tomado también una postura con respecto a que hayan retirado la propuesta”, indicó Domínguez, en un mensaje que dejó trascender diferencias puertas adentro del consejo directivo de la Conmebol. La referencia podría aludir al retiro de alguna iniciativa reciente vinculada al reparto de ingresos o a modificaciones en el formato de los torneos continentales, aunque el mandatario optó por no dar detalles.
Pese a la firmeza de sus definiciones, Domínguez abogó por un camino de diálogo y les bajó el tono a las tensiones que suelen aflorar en cada reunión de dirigentes. “Hay que seguir trabajando con el fútbol, con diálogo, no siempre hay que estar de acuerdo”, sentenció. La frase sonó como un llamado a la negociación abierta y al intercambio de ideas, incluso con las federaciones que cuestionan el liderazgo del titular de la FIFA.
El respaldo explícito de Domínguez se produce semanas después de que Infantino visitara Asunción para la inauguración del renovado centro de entrenamientos de la Conmebol, una obra financiada con fondos del programa FIFA Forward. En aquella ocasión, ambos dirigentes ya habían mostrado sintonía al anunciar un aumento en los premios de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. La nueva declaración del paraguayo, ahora en un foro público, consolida esa alianza estratégica en un año en el que la FIFA debe resolver la sede del Mundial 2030 y terminar de definir el nuevo mapa del fútbol de clubes con el Mundial de Clubes que se jugará en Estados Unidos.
Con la mira puesta en las próximas asambleas del Congreso de la FIFA, Domínguez dejó en claro que el bloque sudamericano marcha alineado con Infantino. La expectativa en Luque es que ese acompañamiento se traduzca en mayor peso político para la Conmebol en la mesa chica de Zúrich y en beneficios concretos para sus diez federaciones. El paraguayo, que renovó mandato hasta 2027, busca que la casa madre del fútbol sudamericano tenga voz y voto en cada decisión clave del calendario internacional y, sobre todo, en el debate por la carga de partidos que amenaza con romper el frágil equilibrio entre clubes y selecciones.
En ese marco, Domínguez volvió a insistir en la defensa del Mundial ampliado y en la necesidad de sostener la transformación que, a su juicio, encabeza Infantino. Lejos de matizar, el titular de la Conmebol reforzó su postura con un elogio al que catalogó como líder indiscutido del proceso y cerró su intervención con una definición que resume la hoja de ruta que imagina para los próximos años: “Hay que seguir trabajando con el fútbol, con diálogo, no siempre hay que estar de acuerdo”.
