(BUENOS AIRES).- “Un eclipse no crea los conflictos, los pone sobre la mesa para que dejemos de posponerlos”, sostuvo la astróloga Ana Lorente. El eclipse solar total del 12 de agosto en el signo de Leo movió estructuras profundas en el plano emocional y personal, y sus efectos se organizan en tres ciclos que afectan a todos los signos hasta 2028.
Ana Lorente explicó que el eclipse no viene a generar problemas nuevos de la nada, sino a funcionar como un foco que ilumina lo que ya estaba ahí. Por eso, el trabajo más importante no ocurre en el momento del eclipse, sino en los días y meses posteriores.
Los tres ciclos del eclipse
El primer ciclo abarca los efectos inmediatos, que duran entre dos y tres semanas. Los días previos y posteriores suelen traer insomnio, cansancio físico, sueños muy vívidos y cierta desorientación o irritabilidad.
El impacto a mediano plazo se extiende hasta seis meses. Las decisiones, revelaciones o cierres que ocurren alrededor del 12 de agosto despliegan su verdadero resultado a lo largo de los siguientes seis meses, y se consolidan cuando se produce la siguiente temporada de eclipses.
El tercer ciclo dura entre uno y dos años. El eclipse da inicio a una serie de eclipses en el eje Leo – Acuario que se extenderá durante 2027 y 2028, y marca el comienzo de un proceso de cambio sostenido.
Los signos más afectados
Los signos de modalidad fija son los que sienten el sacudón más directo en sus estructuras. Leo atraviesa un renacimiento personal, con un quiebre de viejas identidades y un llamado urgente a dejar de buscar la aprobación ajena para mostrarse auténtico.
Acuario pone el foco en la pareja y los vínculos más cercanos. Siente un impulso inevitable para definir quiénes suman realmente en su vida y quiénes estaban solo por costumbre.
Tauro mueve el plano familiar, la estabilidad y la vivienda. Salen a la luz conversaciones postergadas sobre dónde y cómo quiere construir su seguridad.
Escorpio afecta la proyección profesional y la imagen pública. El eclipse lo impulsa a soltar rumbos laborales que ya no lo representan y a reclamar su propio poder personal.
Las cuatro lecciones post-eclipse
Ana Lorente recomendó evitar las acciones impulsivas y priorizar un proceso de digestión reflexiva. La primera pauta es no tomar decisiones drásticas durante los 15 días posteriores, hasta que la humareda del eclipse baje y la confusión inicial se aclare.
La segunda lección es aceptar el vacío. Si algo se cayó o se terminó, la astróloga aconsejó no apurarse a llenarlo inmediatamente con otra cosa, porque la incertidumbre es parte de la transición hacia lo nuevo.
La tercera enseña a soltar las máscaras. La propuesta es abandonar roles o personajes construidos solo para agradar o encajar.
La cuarta pauta invita a escribir lo que sentís: anotar qué conversaciones surgieron, qué verdades incomodaron y qué ciclo se está cerrando. Releerlo en un mes, según Lorente, da una claridad absoluta.
