(BUENOS AIRES).- “Me imagino que se le mueve un mundo a un niño cuando sus padres se separan”, dijo Emilia Attias, al detallar la conversación que tuvo con su hija Gina, cuando ella y el Turco Naim se separaron después de dos décadas de relación. En el ciclo #Ellas, la actriz reconstruyó aquel diálogo con la niña —que entonces tenía siete años— y la respuesta frontal que le dio.
Emilia Attias contó que la ruptura se concretó en 2024, y sintió por primera vez que su hija la observaba con más seriedad. “Fue el único momento en donde sentí un poquito de cuestionamiento”, admitió. La intérprete reconoció que, para una chica de siete años, la separación de sus padres representa un terremoto emocional.
El malestar de Gina estalló en un reclamo directo por las largas jornadas laborales de su mamá. Emilia Attias reprodujo las palabras de la pequeña: “¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir para ver si paso más tiempo con vos”.
La respuesta de la actriz fue una explicación sin filtros. “Yo sé que es duro lo que nos está pasando a las dos. A mí no me ves llorar pero por adentro tengo un montón de procesos que estoy viviendo. Tengo angustias y muchas ganas de estar con vos, pero tengo que salir a trabajar para poder sostener todo lo que tenés”, le dijo aquella vez.
El mensaje que busca dejarle a su hija
Más allá de esa charla puntual, Emilia Attias buscó que Gina comprendiera que su trabajo no era una mera obligación. “Le quiero dejar siempre en claro que el trabajo no es solo una situación de esclavitud o supervivencia. Para muchísimas personas lo es y entiendo que le enseño una postura que es un privilegio, pero me gusta dejarle el mensaje de que el trabajo también es algo que te vitaliza y construye felicidad”, señaló. Y remarcó: “Yo soy una persona responsable con mi felicidad”.
La actriz también defendió una crianza basada en el pensamiento crítico. “Me parece sano no criar hijos programados para obedecer. Me parece que el mundo está muy adoctrinador y el pensamiento crítico es una isla de libertad para mí. Me parece un ejercicio inteligente cuestionarse”, reflexionó.
Tras aquellas palabras, Emilia Attias aseguró que honró su compromiso y reorganizó sus tiempos para estar más presente. Hoy, con diez años, Gina comparte una dinámica familiar reordenada: el Turco Naim volvió de un largo viaje y, según contó, “empezamos a tener una vida de separados normal”. En lo personal, Emilia definió qué límites ya no está dispuesta a cruzar: “La paz, mi tiempo, verdades. La verdad no se negocia tampoco para mí”, cerró.
