ESPECTÁCULO

Tiembla la familia Moyano: nadie visitó a Facundo Moyano y explotaron las internas ¿Dónde está Hugo Moyano?

 

El dirigente sindical pasó horas en una dependencia policial sin recibir visitas de su familia, en medio de una fuerte interna.

 
Facundo Moyano
Facundo Moyano

(BUENOS AIRES).- «ATENCIÓN, CASO MOYANO: detenido en una unidad policial de Barracas, Facundo Moyano no quiere ver a nadie y pidió que lo dejen dormir sin interrupciones. La noche fue larga y agitada. Con durísimas internas familiares de todos contra todos, nadie fue a visitarlo en todo el día», describió el periodista Claudio Savoia. La frase retrata la tensión que rodeó la detención de Facundo Moyano en la madrugada del martes en Belgrano, acusado de lesiones y privación ilegítima de la libertad tras un episodio que involucró a su novia, la modelo Candela Arizaga.

El hecho ocurrió alrededor de las 5.03 de la madrugada. Arizaga salió corriendo desnuda por la Avenida Libertador con un brote que, según las primeras informaciones, fue producto del consumo de drogas. Moyano quedó demorado y esa misma noche recuperó la libertad; al salir, apenas dijo que «todo estaba aclarado», sin dar más precisiones sobre lo sucedido en el departamento del barrio porteño.

Savioia agregó que, durante las horas en la dependencia policial, el dirigente rechazó todo contacto. «Facundo Moyano no quiere ver a nadie y pidió que lo dejen dormir», insistió. En ese contexto, su padre, Hugo Moyano, quería imponerle al abogado Juan Pablo Fioribello, con honorarios que en el entorno del sindicalista estiman en 250.000 dólares, una movida que chocó de frente con la negativa del hijo a recibir asistencia. La desconexión dejó expuesta una fractura profunda: mientras el patriarca de Camioneros diseñaba la estrategia legal a distancia, Facundo pasó toda la jornada solo, sin una sola visita familiar.

Ese aislamiento no es casual. Las fuentes describen «durísimas internas familiares de todos contra todos», con Moyano padre, de 82 años, que todavía concentra el mando del gremio, y un entramado de hijos y esposas enfrentados por la sucesión y el manejo del poder. Facundo Moyano, de 41 años, es hijo del segundo matrimonio de Hugo con Elvira de los Ángeles Cortes —fallecida en 2019— y construyó su propio espacio lejos de la estructura camionera: fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires entre 2011 y 2021 y volvió en 2025 a la conducción del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes (SUTPA).

Dentro del clan, el exlegislador mantiene un vínculo distante con su medio hermano Pablo Moyano, el heredero sindical, y con la actual esposa de Hugo, Liliana Zulet, que administra el holding empresario de la familia. Las tensiones entre esos polos —y el ascenso de Jerónimo Moyano, el hijo menor y secretario privado del líder— configuran una pulseada que se trasladó de lleno a la madrugada del martes: Facundo quedó en el medio de las disputas y nadie del entorno estrecho se presentó en Barracas.

Mientras la investigación avanza, la familia de Candela Arizaga salió a dar su versión. Florencia, prima de la influencer, contó que la relación con Moyano era formal «desde enero, aproximadamente» y desmintió que ella consumiera drogas: «No, nunca. Siempre fue supersana. Siempre tomaba agua, hacía deporte, supersana». La madre y la hermana de Arizaga viajaron de Rosario a Buenos Aires tras la difusión de las imágenes, y la prima defendió su perfil laboral: «Siempre fue una persona que trabajó, siempre tuvo sus cosas».

El episodio de Belgrano sigue bajo pesquisa judicial y el propio Savoia dejó flotando un interrogante que mantiene abierta la causa: «La pregunta más importante: ¿había una tercera persona en el departamento?». En paralelo, la ausencia de apoyos visibles en la noche más complicada de Facundo Moyano exhibe que la verdadera batalla del moyanismo se libra, por estas horas, puertas adentro del apellido.