(BUENOS AIRES).- “Ella estaba con un perrito y en un momento lo suelta. Yo lo logro agarrar y lo contento. Me quedé con el perrito”. La frase es de Camilo, el encargado de un edificio de Belgrano que terminó como custodio improvisado de la mascota de Candela Arizaga tras el confuso episodio que terminó con la detención de Facundo Moyano durante la madrugada de este martes.
Todo ocurrió alrededor de las 5 en la avenida del Libertador al 5400, cuando Arizaga salió corriendo semidesnuda y alterada del departamento de Moyano. La joven de 23 años llevaba en brazos a su perra, una bulldog francés llamada “Mafia”, que se soltó en medio de la tensión. “Ella tenía un perro en la mano que cuando él trata de contenerla, el perro se suelta y yo lo pude agarrar. Lo tenemos acá en el departamento de una propietaria que amablemente lo está cuidando”, relató Camilo en diálogo con el programa de Sergio Lapegüe.
Las imágenes de las cámaras de seguridad de un edificio cercano, registradas a las 5.14, muestran a la mascota cruzar la calle corriendo y ser embestida por un colectivo antes de que el encargado la pusiera a resguardo. “Era lo que más le importaba en ese momento”, contó Camilo sobre la preocupación de la influencer por su perra mientras corría descalza y desorientada por la avenida.
Horas después, Diego, el chofer de Facundo Moyano, fue a buscar a la mascota para devolvérsela a su dueña. La periodista Pía Shaw reveló en A la Barbarossa un dato llamativo sobre el historial de la perra: “En su momento, fue la mascota de Elián Valenzuela, L-Gante. Luego pasó a manos de Candela Arizaga”.
Camilo describió a Arizaga como una persona “fuera de sí” que no quería que nadie la ayudara. “Él la quería contener, que se calme y sacarla de la avenida para que no la pise ningún auto, pero ella no quería que nadie la ayude”, explicó el encargado, que observó a Facundo Moyano intentar calmar a la joven durante los cinco minutos que duró la secuencia.
La causa judicial
Facundo Moyano quedó detenido por disposición del fiscal Julián Pistone, acusado provisoriamente de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. Sin embargo, Arizaga declaró ante la Justicia que el exdiputado no la agredió y sostuvo que el episodio fue consecuencia del consumo de drogas. “No hubo golpes”, habría afirmado la modelo, según fuentes judiciales.
Facundo Moyano se negó a realizarse los estudios de sangre y orina solicitados en el marco de la causa. La Justicia ordenó el allanamiento de su departamento y la incorporación de los registros de cámaras de seguridad para reconstruir lo sucedido, mientras Arizaga permanecía internada en el Hospital Pirovano bajo cuidado médico.
