(Por Carolina Mena Saravia para El Intransigente).- Franciacorta fue conocido durante años, sobre todo por los aficionados al vino. No es novedad que el norte de Italia tenía una producción de excelente calidad de vino espumante elaborado con el método tradicional. La forma de producción y el cuidado que requiere no tiene nada que envidiarle a Champagne, creadora y emblema del vino símbolo de las celebraciones. Con un trabajo exhaustivo, Franciacorta pudo abrirse al mundo con un perfil prometedor en los Decanter World Wine Awards.
La edición 2026 de los Decanter World Wine Awards marcó un antes y un después al otorgar, por primera vez, un «Best in Show«, la máxima distinción del certamen, a un vino de Franciacorta, galardón que algunos críticos interpretan como la verdadera consagración de la zona.
La etiqueta es Freccianera Satèn Brut 2022, espumante elaborado por la bodega Fratelli Berlucchi, es una marca estrechamente ligada a los orígenes de la denominación. El resultado adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que en la edición 2026 del concurso participaron alrededor de 17.000 vinos provenientes de 58 países y que solo 50 etiquetas recibieron la máxima distinción. Con este galardón, los jueces destacaron el trabajo de toda una región, unida para crecer en la producción.
Franciacorta nació oficialmente en la década de 1960 con una idea que si bien no revestía novedad en el sector vitivinícola, sí tuvo la férrea decisión de adentrarse en el mundo de los espumosos con método tradicional, el camino más sofisticado de todos, alejándose del concepto de mera copia italiana de Champagne. Una de sus fortalezas estaba en los suelos de origen glaciar de Lombardía, en largas crianzas sobre lías y en la búsqueda permanente de precisión y elegancia.
Ese objetivo explica también el nacimiento de uno de los grandes símbolos de la denominación: el Satèn, un estilo exclusivo. Su corazón es de uvas blancas, con una presión menor durante la segunda fermentación en botella, que lo lleva a desarrollar una burbuja más fina y una textura especialmente cremosa, resultando en vinos delicados, envolvente y con una versatilidad gastronómica notoria.

Precisamente en esa característica puso el foco la revista «Decanter». En la reseña dedicada a los premios afirmó: «Para quienes buscan espumosos elegantes y de la más alta categoría, Franciacorta es un nombre que merece toda la atención».
Los jueces también se detuvieron en la descripción de las bondades del producto, definiéndolo como «equilibrado, de burbuja fina y delicada, con una vibrante frescura cítrica y, al mismo tiempo, una textura notablemente refinada«, destacando además el equilibrio entre frescura, profundidad y una sedosidad que permanece intacta durante toda la degustación.
El Master of Wine Charles Curtis, citado por «Decanter», añadió otra observación interesante al señalar que el Satèn resulta «especialmente adecuado para acompañar comidas», no solamente para celebraciones, una característica intrínseca de los espumantes, su perfil lo convierte en maridaje ideal para acompañar pescados, mariscos, aves, risotos e incluso quesos de pasta blanda.
Hablar de espumosos de alta gama hoy no es moda. Tenemos el ejemplo de Inglaterra que, durante los últimos años consolidó el prestigio internacional de sus etiquetas, junto con Tasmania, en Australia, que también pasó a integrar el reducido grupo de regiones capaces de elaborar espumosos de excelencia, junto con Champagne.
Con el correr del tiempo, Franciacorta será más conocida fuera de los límites de Italia, este premio indiscutiblemente contribuirá a ello. Según datos brindados por «Decanter», las exportaciones representan poco más del 12 % de su producción, una cifra modesta, especialmente si se la compara con la de otras grandes regiones vitivinícolas europeas. No todo está dicho, la historia para Franciacorta recién comienza.

