(BUENOS AIRES).- “Queridos hermanitos dorados, hoy con mucho orgullo y honor me toca presidir esta hermosa ceremonia. Nos hemos reunido aquí para celebrar el amor, los vínculos y esa extraña magia que solo nos da esta casa”, dijo Andrea del Boca al presidir la ceremonia. El 19 de agosto de 2026, Gran Hermano: Generación Dorada celebró múltiples bodas dentro del programa de Telefe, con la actriz como jueza de paz. La noche combinó romance, emoción y humor en una propuesta que reunió parejas reales, imaginarias y surgidas del shippeo entre los participantes.
Andrea del Boca explicó desde el comienzo que el acto no era una boda convencional. “Donde compartir un mate o el baño entre más de 30 personas puede terminar en boda”, dijo al referirse a la convivencia en la casa. La ceremonia quedó ligada a la celebración del amor, los vínculos y la magia particular del programa Gran Hermano.

Las parejas reunidas respondieron a lógicas distintas: algunas tenían una historia concreta, otras expresaban un shippeo y varias sorprendieron por completo. Andrea del Boca describió esa diversidad: “La verdad es que es notable la variedad de parejas. Hay muchas parejas que vamos a casar esta noche en esta ceremonia. Hay de todo, hay algunas imaginarias, otras son reales, hay platónicas”. La actriz sumó: “Otras todavía están tratando de entender qué caraj… hacen acá esta noche”, y después resumió el punto en común: “Pero lo más importante es que se aman”.

La lista de Gran Hermano incluyó a Manuel “Manu” Ibero y Lola Tomaszeuski; Sol Abraham y Cinzia Francischiello; Yanina Zilli y Martín Rodríguez; Brian Sarmiento y Danelik Galazán; Nenu López y Franco Zunino; y Lolo Poggio y Nick Sicaro. También participaron Luana Fernández y Matías Hanssen; Juanicar y Campanita; Nazareno Pompei y Tamara Paganini; Charlotte Caniggia y Esteban Cola; y Luz Tito y Santiago Algorta. En total, 11 parejas formaron parte de la ceremonia.

Andrea del Boca también jugó con la posibilidad de que alguno se arrepintiera. “Y si alguno tiene dudas, en este momento preciso es el momento de hacerse el distraído, el sordo, correr a la salida o a la puerta giratoria o autofulminarse”, bromeó. Ante la falta de objeciones, continuó con el acto: “No, no hay ningún movimiento, no hay objeciones, nada. Entonces continuamos”.
Andrea del Boca imaginó distintos futuros para las duplas y diferenció entre los vínculos más firmes y los simples shippeos. “Otras ya sienten que es una unión inquebrantable y ojalá que así sea y siga siendo. Otras no pasan de un shippeo. Pero hay otras que tienen pinta de un vínculo serio, profundo. Y quién sabe si dentro de unos años no nos dan la sorpresa de entrar en un congelado de la mano presentando a sus futuros bebés”, expresó. Después, sumó con humor: “No quiero mirar a nadie. Por las dudas”.

En el cierre de su discurso, Andrea del Boca definió las bodas como una tradición del programa: “Lo cierto es que todas estas bodas ya se convirtieron en un ritual inseparable de este hermoso y maravilloso juego”, sostuvo. La actriz cerró con otra imagen sobre la intensidad de la convivencia: “Porque en esta casa y su loca intensidad, si dos personas se miran más de tres segundos seguidos, mejor es que vayan reservando el salón”.
