(BUENOS AIRES).- “No fue un golpe. Fue un intercambio de escupitajos. No suena lindo, pero fue eso lo que pasó”, explicó Santiago del Moro al presentar la secuencia completa del cruce entre Solange Abraham y Tamara Paganini. Gran Hermano 2026 dejó una de las escenas más comentadas de la temporada durante la fiesta del sábado; las imágenes editadas que circularon primero habían alimentado rumores de una agresión física y la emisión íntegra del domingo descartó esa versión.
El episodio comenzó cuando Solange Abraham cantaba “las plantas agresivas afuera” y Tamara Paganini, que minutos antes le había hecho un gesto provocador, se acercó a enfrentarla. Ambas quedaron cara a cara en la pista de baile. Paganini tosió en pleno enfrentamiento y desató la discusión más intensa de la noche.
Solange denunció en voz alta: “Tamara me escupió en la boca”. Se retiró molesta a lavarse los dientes y repitió su versión ante otros integrantes de la casa. En el confesionario, acompañada por Tomy Riguera y entre lágrimas, expresó: “Es un montón y no da, me escupió en la boca y son malos porque dicen que yo miento”.

Tamara sostuvo una explicación opuesta: “Solange me fue a buscar”. Justificó la tos: “Me cayó saliva encima mío. Es lógico, me dio asco”. Al reencontrarse en el antebaño, Solange le reprochó: “Yo solo te dije que eras una planta agresiva y me escupiste en la boca”; Paganini respondió: “Tu saliva saltó a mi boca, no me escuchás porque no te conviene”.
Las primeras imágenes habían circulado editadas, lo que alimentó rumores sobre una supuesta agresión física. En redes sociales, los usuarios debatieron durante horas qué había ocurrido realmente y quién tenía razón. La viralización de los recortes obligó a la producción y al conductor a mostrar la secuencia completa. La emisión de las imágenes íntegras descartó una agresión física a golpes: el episodio se limitó a un cruce verbal y un intercambio de escupitajos.
El resto de los participantes presenció el cruce sin intervenir y el incidente generó incomodidad en todo el grupo. La discusión se trasladó al confesionario, donde Solange reiteró entre lágrimas su versión y la angustia que le produjo la situación. Las posturas de Abraham y Paganini siguieron siendo incompatibles y cada una buscó respaldo entre sus compañeros.
La difusión del material completo mostró que no hubo un golpe y permitió a la audiencia comprender el contexto real del enfrentamiento. Gran Hermano dejó en evidencia cómo un recorte de video puede modificar la percepción de un hecho y cómo las redes influyen en la construcción de relatos dentro del reality. Las versiones de Solange y Tamara, en cambio, continuaron enfrentadas.
