(BUENOS AIRES).- “Quiero darle las gracias a la gente que me hace el aguante, porque acá obviamente los compañeros quieren sacar a cada uno de nosotros, me incluyo yo también, a través de sus votaciones, que eso es válido dentro del juego, así que no pasa nada, amigos”, lanzó Pincoya este lunes al bajar de placa en Gran Hermano Generación Dorada (Telefe). La participante agradeció el apoyo del público y, en el mismo intercambio con Santiago del Moro, desafió al Big con una propuesta de reconciliación.
Pincoya no se limitó a los agradecimientos. “Así que si me quieren tirar de nuevo, háganlo. Pero sí, quiero darle las gracias humildemente a la gente que me banca, te quiero dar las gracias a ti también”, le dijo a Del Moro. Y acto seguido, se dirigió a la voz del reality: “Y bueno, Big, no te queda de otra. En una de esas estos días nos abuenamos”.
El conductor le respondió con un gesto cariñoso. “Pico, te mando un fuerte beso. Y el Big va a tener que seguir esperando, entonces”, le dijo. Pero Pincoya insistió: “No, capaz que nos abuenemos ahora. Tenemos estos días para reconciliarnos”.
La tensión entre Pincoya y el Big viene de semanas atrás. El conflicto estalló cuando la participante dibujó en una servilleta, algo prohibido por el reglamento. El Big la llamó al confesionario para advertirle, pero ella reaccionó con enojo y lo interpretó como una censura. Con más de cinco meses de emisión, el ciclo de Telefe atraviesa una etapa clave en la que cada cruce puede alterar estrategias y vínculos.
El grito que alteró el juego
Días antes de la gala, otro episodio la puso en el centro de la escena. El jueves a la noche, Juanicar tuvo que abandonar la casa porque su madre enfrentaba un problema de salud. La noticia golpeó fuerte a Yipio, que perdió a la última persona que consideraba su aliada. Mientras Pincoya fumaba en el patio, una voz del exterior quebró el silencio con un mensaje dirigido a ella: “Pincoya, Yipio te mintió. Yipio es una traidora”.
Las reglas del programa obligan a los participantes a entrar de inmediato cuando escuchan gritos desde afuera, para no recibir información que condicione el juego. Pero Pincoya no se apuró: apagó el cigarrillo con calma, tomó unos segundos y recién después caminó hacia el interior. Las cámaras de Gran Hermano captaron que alcanzó a oír la frase completa.
La participante había construido una relación de confianza con Yipio dentro de la casa, pero la filtración externa sembró dudas sobre esa alianza. Aunque Pincoya no hizo comentarios inmediatos tras el grito, su reacción pausada y su posterior desafío al Big mostraron a una jugadora dispuesta a moverse con sus propias reglas en el último tramo de la competencia.
Con más de cinco meses al aire, Gran Hermano Generación Dorada atraviesa la etapa más caliente del certamen. Cada movimiento dentro de la casa, cada declaración y cada filtración externa puede modificar las estrategias. Pincoya lo sabe y, mientras sigue en carrera, dejó en claro que no piensa borrarse de la pelea ni abandonar su estilo.
