(BUENOS AIRES).- El 11 de febrero de 2022, Netflix estrenó «Inventando a Anna» —titulada originalmente «Inventing Anna» y «¿Quién es Anna?» en España—, una miniserie dramática creada por Shonda Rhimes. La producción se apoya en un artículo de la revista New York en el que Jessica Pressler contó cómo Anna Delvey estafó a la élite de esa ciudad, y reconstruye los pasos de una joven que engañó a los círculos más exclusivos de Manhattan.
La historia sigue a Anna Delvey, el alias que utilizó Anna Sorokin para hacerse pasar por una heredera alemana y moverse entre hoteles de lujo, galerías de arte y fiestas privadas. Con una mezcla de drama y thriller, el guion desanda su ascenso fulminante y la caída que la llevó a los tribunales. Cada episodio expone la facilidad con la que el dinero —o su simple apariencia— abre puertas en una ciudad obsesionada con el estatus.
Shonda Rhimes, responsable de fenómenos como «Grey’s Anatomy» y «Bridgerton», imprimió en la miniserie su sello de narrativa ágil, diálogos cortantes y personajes ambiguos. La creadora apostó por una protagonista difícil de encasillar, que despierta tanta empatía como rechazo. La llegada a la plataforma la convirtió en uno de los títulos más esperados del arranque de 2022 y encendió el debate sobre los límites entre la ambición y la ilegalidad.
El formato también juega a favor de una maratón exprés: al tratarse de una miniserie con una historia cerrada, no exige un compromiso de varias temporadas. En pocos episodios se ofrece un arco completo, ideal para resolver en un fin de semana. La estructura compacta le da un ritmo sostenido y evita los estiramientos que suelen aquejar a otras producciones basadas en hechos reales.
El auge del true crime suma otro imán. La serie se apoya en hechos reales y en una protagonista que despierta tanto fascinación como rechazo, mientras expone la fragilidad de un mundo de apariencias. La ambigüedad moral de Anna Delvey sostiene el interés sin necesidad de giros forzados: cada decisión que toma deja al espectador oscilando entre la admiración por su audacia y la indignación por sus estafas. La recreación de los escenarios —desde suites de hotel de cinco estrellas hasta las salas de un tribunal— refuerza el contraste entre el brillo que perseguía y la opacidad de sus métodos.
La disponibilidad completa desde el día del estreno en Netflix permite elegir el ritmo de visionado: se puede ver de corrido o en tramos cortos. La opción de descarga y la continuidad entre dispositivos quitan cualquier atadura de horario o lugar.
A más de dos años de su lanzamiento, «Inventando a Anna» permanece en el catálogo de Netflix como una de las producciones que combinó el atractivo de un caso real con el pulso narrativo de una de las creadoras más populares de la televisión. La miniserie sigue disponible para quienes busquen una historia cerrada que cruza drama judicial, crítica social y el retrato de una personalidad que todavía genera controversia.
