(BUENOS AIRES).- “Es jugador nuestro y vamos a morir por él en la cancha”, dijo Giuliano Simeone después del empate 2-2 ante Villarreal. Después de haberse perdido el debut de LaLiga, Julián Álvarez volvió a jugar ante Villarreal y expuso el conflicto que atraviesa con los hinchas y con el club.
El regreso al Metropolitano quedó marcado por los silbidos desde el calentamiento. Cuando la voz del estadio anunció al delantero, la tribuna respondió con una fuerte silbatina. La reacción se repitió durante sus movimientos dentro del campo y en cada una de sus intervenciones. Julián Álvarez comenzó el encuentro en el banco de suplentes e ingresó a los 66 minutos, pero no consiguió modificar el clima durante el tiempo que estuvo en cancha.
Los 127 días sin un mensaje dedicado al Atlético de Madrid en sus redes sociales reflejan la distancia pública que mantiene el delantero con la institución. La ausencia de una publicación tomó todavía más relevancia después de que se conociera su intención de buscar una salida durante este mercado de pases. El argentino eligió mantener el silencio mientras espera que se resuelva definitivamente su futuro.
Julián Álvarez comunicó hace meses su intención de marcharse del Atlético de Madrid. El delantero esperaba que la dirigencia escuchara las alternativas que aparecieran durante el mercado de pases y aguardaba una solución para su situación. El Barcelona fue uno de los principales interesados, pero la operación se encontró con una negativa por parte del conjunto colchonero. La dirigencia madrileña se mostró inflexible ante las propuestas y no aceptó negociar su salida.
Miguel Ángel Gil Marín quedó en el centro del conflicto para el futbolista, que habría quedado dolido con la dirigencia y espera reunirse con él para intentar encontrar una solución. El Atlético de Madrid continúa sosteniendo públicamente que pretende contar con el delantero. La institución mantuvo su posición y considera que Álvarez debe continuar como una pieza central del proyecto de Diego Simeone.
El saludo a la tribuna no incluyó a Álvarez después del encuentro. El club le pidió que se retirara directamente al vestuario para evitar posibles incidentes, mientras sus compañeros permanecieron sobre el terreno de juego. La escena alimentó las especulaciones sobre la relación entre el delantero, la institución y los aficionados, después de una noche en la que el malestar quedó expuesto desde el inicio.
El mercado de pases entra en su etapa decisiva con el futuro de Álvarez todavía sin definición. El Barcelona continúa como una posibilidad complicada y el Atlético de Madrid mantiene su negativa a desprenderse del delantero. Las redes sociales reflejan un silencio que ya lleva 127 días, mientras el atacante sigue sin hacer declaraciones públicas contundentes sobre su situación. Por ahora, el club sostiene que debe continuar como pieza central del proyecto de Diego Simeone.
