(BUENOS AIRES).- “Fue una historia platónica que, después de muchos años, pudo transformarse en un momento real. Fue muy importante para mí, porque me permitió reencontrarme con una parte de mi historia y de mi deseo”, dijo la actriz Julieta Díaz en el pódcast Lesboteca, cuyo episodio con la entrevista fue publicado el 21 de agosto de 2026. La confesión reconstruyó un enamoramiento que nació cuando tenía 17 años y se concretó tres décadas más tarde con un beso.
La colega actriz era dos años mayor y trabajaba con Díaz cuando la actriz daba sus primeros pasos en la actuación. “Me gustaba como actriz. Era mi preferida, era la que más me gustaba cómo actuaba y era mi mejor amiga del equipo de laburo”, recordó. El vínculo combinaba la admiración por su desempeño con una amistad muy cercana, aunque en ese momento Díaz no podía nombrar con claridad qué sentía.
Una visita a la casa de la colega quedó grabada en la memoria de la actriz. “Tengo un recuerdo muy vivido de estar en la casa con ella, las dos, y algo como de una excitación, pero no había una cosa del deseo de decir: ‘Necesito besarla, necesito tocarla’. Yo siento que ahora quizás me lo reprimí”, contó. Díaz explicó así que esa sensación existía, pero que entonces la vivía como algo platónico y no como una atracción reconocida.
El paso del tiempo las separó, aunque los cruces ocasionales conservaron el afecto. “Nos dejamos ver por cosas de la vida, pero cada vez que me la cruzaba, ya sea en la calle o una obra de teatro, siempre había una cosa de mucha alegría, de abrazarnos…”, relató. 30 años después del enamoramiento, Díaz la invitó a cenar a su casa para hablar de aquello que había quedado pendiente.
La cena incluyó una charla profunda y una copa de grappamiel. Antes del reencuentro privado, Julieta Díaz había llegado a una certeza sobre lo que sentía: “Tenía la certeza de que me va a gustar; no es que, ‘uy, tengo curiosidad y quiero probar a ver si me gusta’, que yo creo que en realidad es que uno quiere y lo va a hacer, pero había algo muy, de mucha seguridad”, expresó. Después de la conversación, ambas se besaron por primera vez.
Díaz definió ese momento con una frase breve: “Fue muy amoroso, muy hermoso”, describió. El beso no derivó en un encuentro sexual ni en una relación formal, pero transformó el recuerdo adolescente en una experiencia concreta. La actriz también recordó lo que le dijo a su amiga: “Yo le dije que era una persona muy especial para mí. Había algo que para mí era re loco”.
El vínculo terminó sin continuidad y ambas siguieron caminos separados. Julieta Díaz aseguró que nunca volvió a sentir algo similar por otra mujer y contó que, años después, siguió teniendo encuentros con mujeres a través de aplicaciones de citas. El episodio 6. Treinta años después (Julieta Díaz) no incluyó el nombre de la colega: la actriz decidió preservar su identidad.
