(BUENOS AIRES).- “Casi se me cae la piel de toda la cara. Las separaciones salen caras. Yo pensé que la venía piloteando increíble y no”, contó Magui Bravi, quien atravesó un problema dermatológico que se extendió durante ocho meses. La actriz relató que la separación y los cambios familiares que siguieron tuvieron consecuencias en su salud y la llevaron a consultar a varios especialistas.
La separación de Magui Bravi y Octavio Cattaneo ocurrió en enero de 2026, después de una relación de 15 años. En ese momento, la actriz se mudó a un nuevo departamento y comenzó a convivir sola con su hijo Galileo. “Yo me separé en enero. Me mudé, estoy en otro departamento, armé otra casa, empecé una rutina de convivir solo con mi bebito”, contó. La separación se hizo pública en abril.
El brote comenzó con un granito que se transformó en una mancha roja y luego en una erupción alrededor de la boca. La segunda especialista que la atendió le diagnosticó dermatitis perioral, una inflamación crónica de la piel alrededor de la boca. Magui Bravi contó que llegó a consultar con cuatro dermatólogos distintos antes de encontrar un tratamiento adecuado. “Les quiero contar algo que me pasó, que tiene que ver con una dermatitis perioral (…) y cómo un poco esto está llegando a su fin. Últimamente usé muchos filtros porque tenía la cara reventada”, explicó.
El impacto fue especialmente sensible porque trabaja frente a cámara. “Yo trabajo con mi cara. Una cosa es estar medio matada por no dormir y otra cosa es llegarle a la maquilladora de la película con la cara toda brotada”, contó. La primera dermatóloga descartó que el cuadro fuera estrés, sospechó de una alergia o del calor del verano y le recetó un corticoide. “Tranquila, debe ser algo como alguna alergia”, le dijo la médica. El tratamiento funcionó durante diez días, pero al duodécimo la cara estaba el doble de afectada.
La segunda especialista indicó una crema para la rosácea y una loción hidratante, pero los resultados fueron nulos después de un mes. La tercera consulta derivó en un tratamiento de luz pulsada intensa. El primer día la piel mejoró, aunque a los dos o tres días los granitos se triplicaron y apareció un grano profundo con pus en la mejilla. “No quiere decir que la luz pulsada es mala, sino que no era lo indicado para mi caso en particular”, aclaró Bravi. La cicatriz que dejó ese grano todavía está presente. El cuarto médico descartó todo lo anterior e indicó un producto para el grano activo y un inmunomodulador tópico.
Los análisis de sangre mostraron que el cortisol estaba muy elevado y que una hormona aparecía fuera de rango. “La cuestión es que el estudio de sangre me dio pésimo. Tenía el cortisol en las nubes y tenía una hormona flotando ahí muy mal. Con lo cual mis defensas también bajaron, mi piel estaba respondiendo a esa hormona y me estaba generando toda esta situación… Es decir, mi piel vivía como en una batalla campal”, explicó. Bravi incorporó una dieta antiinflamatoria, pilates y meditación. “Empecé toda una dieta antiinflamatoria para curar mi intestino. Empecé a hacer pilates, empecé a meditar”, detalló.
Los nuevos análisis llegaron meses después dentro de los valores normales. “Hoy en día mis estudios de sangre están increíblemente bien”, afirmó. La separación no fue una decisión inmediata: Bravi contó que tomar ese camino les llevó un año entero. “Tomar esa decisión nos tomó un año entero y acomodarnos nos tomó un montón, porque una nueva casa, mucho tiempo juntos, pasar a ser madre soltera es re difícil”, dijo. La cicatriz del grano profundo todavía está presente.
