Mario Pergolini sorprendió al revelar una historia de su infancia que todavía recuerda con una mezcla de vergüenza, culpa y nostalgia. Durante una charla en Otro Día Perdido, el ciclo que conduce por El Trece, el periodista abrió el baúl de los recuerdos. Fue así que confesó un pequeño robo que, pese al paso de los años, todavía lo acompaña.
El momento se dio en una conversación distendida junto a Soy Rada y Evelyn Botto, donde los integrantes del programa comenzaron a compartir distintas travesuras que habían cometido cuando eran chicos. Entre anécdotas y risas, la charla terminó dejando al descubierto que algunas de esas situaciones tuvieron consecuencias mucho más profundas de lo que imaginaban.
Mario Pergolini recordó primero un episodio ocurrido en Villa Gesell, en 1984, cuando era adolescente. Según relató, junto a otros chicos decidió llevarse una lata de tomate de un supermercado. Una travesura que pudo haber quedado perdida entre tantos recuerdos de juventud.
Sin embargo, terminó formando parte de esas historias que el conductor todavía conserva en la memoria. Evelyn Botto también contó su propia experiencia y recordó la primera vez que se llevó algo de un local de ropa sin entender que estaba cometiendo un robo. Se trataba de un bolso grande que el comercio les entregaba a los clientes para transportar las prendas mientras recorrían el negocio.
Mario Pergolini se arrepiente de por vida
Pero fue Pergolini quien terminó sorprendiendo con la confesión más personal. El conductor recordó un episodio de su niñez que todavía le genera arrepentimiento y que, además, tuvo una particular intervención de su madre. «Me arrepentí toda mi vida», admitió.
El problema apareció cuando su madre descubrió que tenía ese dinero y decidió tomar cartas en el asunto. Lejos de dejar pasar la situación, la mujer lo llevó de la mano hasta la casa de una vecina de la familia, Elba, a quien pertenecía el dinero. Allí, el pequeño Mario tuvo que enfrentarse directamente con las consecuencias de lo que había hecho y devolver el billete.
