(BUENOS AIRES).- “Estoy un poco asustada porque es jodida. Sería una operación heavy de tres meses de plancha total de columna”, dijo Marta Fort durante su paso por PH Podemos Hablar, al referirse a la compleja cirugía de columna que tiene planificada en Minnesota, Estados Unidos. La intervención apunta a corregir una escoliosis con doble curvatura, pero la posibilidad genera resistencia en su familia por el historial médico de Ricardo Fort.
La condición motriz de Marta Fort se originó por una complicación al nacer. “Me quedé por unos segundos sin aire del lado izquierdo del cerebro y me afectó toda la motricidad”, explicó. La falta de oxígeno afectó la motricidad del lado derecho de su cuerpo, incluido el brazo y una pisada sin arco que le impide apoyar el talón de manera convencional.
El estado físico actual de Marta Fort, según contó, es excelente y lo vinculó con el esfuerzo personal y el acompañamiento de su padre. “Por suerte hoy por hoy estoy 10 sobre 10 por todo el tratamiento que hizo mi viejo”, aseguró. La advertencia de que solo podría manejar vehículos automáticos no impidió que tomara 25 clases de manejo de autos manuales; hoy conduce sin inconvenientes.
El tratamiento experimental en China
A los ocho años, Marta Fort viajó a China para realizar un tratamiento experimental orientado a favorecer sus articulaciones y su motricidad. El esquema incluía inyecciones tres veces por semana durante un mes. Las condiciones de la estadía quedaron marcadas por la comida y la falta de un baño tradicional: “Estuve un mes comiendo un pollo con color negro, era atroz, y no había baño tradicional”.
Marta Fort no pudo precisar cuánto efecto tuvo ese tratamiento. “Se la doy más a los 22 años de kinesiología que tengo encima y a que usé botas que corrigen la pisada”, sostuvo. La asimetría de la pisada derivó con el tiempo en una escoliosis con doble curvatura en la columna, motivo por el que tiene planificada la intervención en Estados Unidos.
La familia de Marta Fort se opone a la operación por el trauma que le dejó el caso médico de Ricardo Fort. “A mi familia no le gusta mucho esa idea porque se quedaron muy traumados con el caso de mi papá”, explicó. El recuerdo de Ricardo Fort también pesa por su conducta durante la recuperación: “Él se hacía una operación de columna y a los tres días estaba entrenando pesado en el gimnasio o bailando en Ink con el suero”.
La cirugía representa para Marta Fort el límite de las opciones convencionales: “Hoy por hoy creo que estoy en un punto en el que sin la cirugía mejor no puedo estar”, consideró. La propia Marta Fort aclaró que, si finalmente no se opera, se siente físicamente muy bien y puede entrenar sin problemas: “Si no lo hago tampoco es que esté mal, me considero bastante bien”. Si decide avanzar con la operación, anticipó que se tomará los cuidados necesarios y que no quiere repetir la conducta de su padre durante la recuperación: “No querría seguir sus pasos en ese sentido”. Por ahora, la intervención permanece planificada mientras la joven evalúa una decisión que combina su estado físico actual, la posibilidad de mejorar y el temor de su familia.
