ESPECTÁCULO

«Pasé muchos años»: Maxi López recordó la traición de Mauro Icardi y explicó por qué no lo perdonó

 

La confesión que reavivó una vieja herida

 
Maxi López
Maxi López

(BUENOS AIRES).- “El amor se había terminado, pero cuando se mete con los chicos… eso no lo perdono”, aseguró Maxi López, quien explicó durante su aparición del 30 de agosto de 2026 en PH: Podemos Hablar qué no pudo perdonarle a Mauro Icardi. El exfutbolista señaló que el quiebre no estuvo solamente en la relación entre los adultos: para él, el punto decisivo fue que sus hijos quedaran involucrados en el conflicto.

El conflicto enfrentó a Maxi López con Mauro Icardi, que había sido su amigo y terminó en pareja con Wanda Nara, entonces esposa de López. La situación se convirtió en uno de los episodios más difíciles de la vida personal del exjugador, que volvió a repasarlo durante su paso por PH: Podemos Hablar. Sus hijos Valentino, Constantino y Benedicto quedaron en el centro de las consecuencias que describió al hablar del vínculo familiar.

La pelea familiar alejó a Maxi López de sus hijos durante casi una década. “Cuando quedan involucrados los chicos es lo peor. Pasé muchos años sin ver a los chicos, casi diez años, pasaron muchas situaciones”, relató. La frase condensó el tiempo de distancia que, de acuerdo con su testimonio, estuvo atravesado por situaciones que no podía controlar y que afectaron el contacto con los chicos.

La traición sentimental de un adulto al que López había ayudado tampoco quedó fuera de su relato. Al referirse a Icardi, Maxi López recordó: “le llenó la heladera cuando no tenía para comer”. El dolor principal, de todos modos, estuvo puesto en el daño que sufrieron sus hijos y no solamente en la ruptura de la relación entre los adultos.

Los chicos quedaron expuestos a distintas situaciones vinculadas con el conflicto. “En muchas situaciones se metieron con ellos y yo no lo podía controlar. Trataba de no involucrarme demasiado porque era muy grande lo que pasaba”, contó López. El exfutbolista explicó que intentó mantenerse al margen para evitar que la pelea entre los adultos sumara consecuencias para sus hijos.

El bienestar de sus hijos llevó a López a revisar también la manera en que atravesó el dolor y la distancia. “Me di cuenta que para que mis hijos estén bien, yo tengo que estar bien. Entonces tuve que sacar fuerzas que no sabía de dónde las tenía”, reflexionó. Con esa idea, vinculó su recuperación personal con la necesidad de que los chicos pudieran estar bien.

La frase que resumió su postura frente a las traiciones fue: “Cuando una página se da vuelta de mi vida, yo no vuelvo más”. López presentó esa definición como una regla personal frente a los límites que considera irreversibles. El relato del 30 de agosto de 2026 volvió a poner el foco en la distancia con sus hijos y en el impacto que tuvo la pelea familiar.