(BUENOS AIRES).- Maximiliano Salas no podrá enfrentar a River debido a una cláusula incluida en su contrato de transferencia. La prohibición no responde a una lesión ni a una decisión del entrenador Eduardo Coudet, sino a una condición contractual que lo margina del partido ante su exclub.
La cláusula impide que el atacante sea utilizado frente a su anterior institución. Salas llegó al Millonario durante el mercado de pases y, desde entonces, se convirtió en una alternativa valiosa para la ofensiva, pero la restricción ya estaba contemplada al momento de concretarse la operación.
La ausencia sorprende porque el delantero se encuentra en buenas condiciones físicas y forma parte de los planes del cuerpo técnico. Sin embargo, la cláusula lo deja automáticamente fuera de la convocatoria, sin margen para que Coudet decida incluirlo.
Para el entrenador, la baja es importante. Salas le aporta movilidad, presión y presencia en los últimos metros, características que el equipo necesita en un encuentro de este calibre. La situación obliga a repensar el esquema ofensivo justo cuando el técnico todavía busca la mejor formación para que el equipo compita al máximo nivel.
River deberá encontrar una solución inmediata. Coudet analiza las alternativas disponibles en el plantel para cubrir el lugar que deja vacante Salas y definir quién acompañará o reemplazará al delantero en función del dibujo táctico que pretenda utilizar.
La situación también le quita al cuerpo técnico una fuente de información relevante. Salas conoce muy bien al rival y podría haber aportado datos sobre sus antiguos compañeros y sobre las características del equipo que River tendrá enfrente. La cláusula contractual le impide estar dentro del campo y, con eso, se diluye cualquier ventaja estratégica que pudiera surgir de su conocimiento interno.
Para el propio delantero, el partido será una experiencia particular. Después de cambiar de club, no tendrá la posibilidad de medirse de inmediato con su exequipo, algo que suele ocurrir en las transferencias que incluyen este tipo de condiciones. La cláusula, vigente desde el día en que firmó su llegada al Millonario, ahora tendrá una consecuencia directa en el armado del equipo.
Lo concreto es que la restricción contractual prevalece sobre cualquier otra consideración: Salas no podrá jugar contra River, independientemente de su estado físico o de la decisión del entrenador. Coudet deberá resolver la baja con las herramientas que tiene a mano y confiar en otro de sus atacantes para el próximo compromiso.
