(BUENOS AIRES).- “Se nos trató muy mal”, disparó Maxi Salas tras su salida de River. El delantero de 28 años rompió el silencio luego de haber sido apartado del plantel profesional y, ya en Independiente Rivadavia, apuntó contra la dirigencia por los “malos manejos” y le dedicó un párrafo especial a Eduardo Coudet.
Maxi Salas contó que la decisión de marginarlo le fue comunicada por teléfono. “Nos llamó un día antes de que arranque la pretemporada, nos llamó Longoria diciéndonos que mañana no nos teníamos que presentar”, reveló el correntino sobre el proceder de Pablo Longoria, director deportivo del club. Desde entonces, los futbolistas apartados el 16 de junio debieron entrenarse en el predio de Cantilo, alojados en un container porque las instalaciones no tienen vestuarios. “No está bueno estar ahí, encerrado en un container”, describió.
El único dirigente que se acercó a verlos fue Leo Ponzio, secretario técnico. Salas lo subrayó en diálogo con radio La Red: “El único que fue es Leo Ponzio el primer día y algunos otros días y después no fue más nadie. Después algunos exjugadores que fueron a charlar con nosotros, a ver cómo estábamos, pero después ningún dirigente fue a vernos a nosotros, nadie. Fue un solo día Longoria, que fue a hablar con Mati Viña, y después ya no lo vimos más”. Y agregó, sin excusar su rendimiento, que siempre trabajó de la mejor manera y que nunca le faltaron el respeto al club.
El delantero también marcó la distancia con Chacho Coudet, a quien no responsabilizó por la purga pero sí le reclamó falta de diálogo: “Me hubiese gustado que Coudet nos dijera lo que pasó”. Además de la cuestión humana, Salas cuestionó una decisión táctica que, según él, condicionó su paso por el club. “Jugué un solo partido en mi posición”, lamentó. Explicó que se siente más cómodo por afuera —rol en el que brilló en Racing y con Gallardo—, pero que el actual DT lo utilizó como centrodelantero.
A pesar de todo, Maxi Salas rescató que “no fue un mal semestre porque llegamos a la final del Apertura”. Sin embargo, la experiencia en el container y los entrenamientos apartados lo llevaron a buscar un nuevo destino. “En los últimos dos meses no me sentí jugador”, confió. Su pase a Independiente Rivadavia es a préstamo por un año, sin cargo y con opción de compra, y lo recibió con entusiasmo: “Vengo a jugar y a demostrar la clase de jugador que soy, que realmente estoy vivo”.
El atacante reveló que el técnico Alfredo Berti ya le adelantó que lo usará en los puestos donde rinde mejor, algo que valoró como “una gran virtud que el técnico me haya hablado así”. En la Lepra mendocina, además del torneo local, tendrá la chance de jugar la Copa Libertadores de América.
En septiembre, el fixture cruzará a Independiente Rivadavia con River en el Monumental. Sobre un posible regreso a Núñez si no se ejecuta la opción de compra, Salas no se negó. Pero dejó en claro cuál sería su actitud si le convierte un gol a su exclub: “No, para nada. Ante todo soy muy respetuoso”.
