(BUENOS AIRES).- “No, mi amor, que me va a dejar de lado el ambiente, ¿qué ambiente si no existe? Son todos decadentes”, respondió Moria Casán durante un móvil de Intrusos. La emisión de Olga, conducida por Noelia Custodio, repasó los momentos más recordados de Moria Casán en la televisión argentina, con el foco puesto en su capacidad para convertir cada intervención en una escena propia.
Gasalla había contado en el programa de Mirtha Legrand que en una época iba a la casa de Moria y que allí había distintas “cositas”. La descripción quedó resumida en la expresión “azucareras con azúcares”, un detalle doméstico que el ciclo recuperó por el modo en que fue expuesto y por la respuesta posterior de la diva. El episodio fue presentado como uno de los ejemplos de la relación entre Moria y las anécdotas del ambiente artístico.
El móvil de Intrusos apareció como una de las piezas centrales del repaso. Moria respondió allí a las versiones sobre un supuesto alejamiento del ambiente y cuestionó a quienes, según su mirada, hablaban de ella sin autoridad. “Soy buena gente, no soy mentirosa”, afirmó, antes de agregar: “Siempre dije la verdad”. La escena combinó defensa personal, ironía y una crítica directa a otras figuras de la televisión.
Vicky Xipolitakis también formó parte de la selección por el episodio ocurrido en la cabina de un avión comercial. El programa recordó que había ingresado a ese sector y que durante la situación se escuchó una indicación para aterrizar el avión. Moria negó la versión de que Vicky se hubiera sentado a upa del piloto y cuestionó la forma en que se había contado la historia. El recorte mostró otra faceta de su estilo: corregir el relato mientras lo vuelve más desmesurado.
La construcción del personaje
Susana Giménez protagonizó otro de los fragmentos recuperados. En una entrevista de 2008, la conversación derivó hacia un romance de verano asociado a Cacho Castaña y hacia una situación que Susana no quería revelar. Moria insistió con el tema, mientras su interlocutora jugaba a no entender la insinuación. El atractivo del momento estuvo en ese intercambio de dobles sentidos y en la forma en que Moria llevó el ritmo de la charla.
El Bailando de 2010 aportó una escena visual ligada a la imagen de Moria Casán. En el cierre del programa, después de varias bromas sobre las pelucas, se arrojó a una pileta y quedó en el agua con su pelo natural. El ciclo también recordó un momento de 2016 en el que se dedicó versos a sí misma: “Y yo soy tan yo y tan pesada que yo misma me he dedicado unos versos”. La autoproclamación formó parte de su manera de construir el personaje en pantalla.
Marcelo Tinelli apareció en el cierre del recorrido por un episodio en el que se quedó sin voz durante el programa. Mientras el conductor pedía ayuda, Moria tomó el micrófono, pidió que se sentara y se hizo cargo de la situación frente al público. La escena fue leída en Olga como una muestra de su capacidad para ocupar el centro aun cuando el problema no la involucraba. El bloque terminó con ese rescate improvisado y con los aplausos del estudio.
