(BUENOS AIRES).- «¿Sabe usted lo que significa el matrimonio para estas señoritas? Toda su vida gira por y para el matrimonio». La frase pertenece a Elena Bianda, la carabina más solicitada de Madrid, y sintetiza la premisa de Manual para señoritas, la serie española de época que Netflix canceló de manera sorpresiva, dejando su trama inconclusa sin una segunda temporada.
La ficción, creada por Gema R. Neira y María José Rustarazo, está compuesta por ocho episodios y sigue a Elena Bianda, una dama de compañía que se gana la vida consiguiéndoles un matrimonio conveniente a las hijas de las familias más adineradas de la ciudad. Su reputación la lleva a ser contratada por los Mencía para encargarse de tres hermanas: Cristina, Sara y Carlota, de 20, 18 y 14 años.
En la casa de los Mencía, la protagonista se topa con Santiago, el ahijado del señor Mencía y pretendiente de la mayor de las hermanas. La animosidad inicial entre Elena y Santiago pronto se convierte en una atracción que pone en jaque las reglas del oficio: “¿La va a cortejar? ¿Quiere ser su pretendiente?”, lo desafía ella cuando el joven interfiere en sus planes. Esa tensión es el motor de un relato que mezcla enredos familiares, secretos y la presión social del siglo XIX.
El elenco está liderado por Nadia de Santiago como Elena Bianda, Álvaro Mel como Santiago, Isa Montalbán como Cristina, Zoe Bonafonte como Sara e Iratxe Emparán como Carlota. Completan el reparto Tristán Ulloa como el señor Mencía y Paula Usero junto a Candela Pradas en una relación lésbica que se volvió un fenómeno entre los seguidores. La producción corrió por cuenta de Bambú Producciones, la misma factoría responsable de Velvet y Las chicas del cable.
El desenlace de la temporada jugó con las expectativas del público: tras una serie de separaciones y malentendidos, los últimos minutos mostraban a Elena yendo al encuentro de Santiago y reconciliándose, pero todo resultó ser un sueño de la protagonista. La carabina termina sin pareja, sin trabajo y con su reputación en riesgo, mientras en pantalla aparecía un “Continuará” que Netflix decidió no respetar.
La plataforma dio marcha atrás con la renovación a raíz de los recortes presupuestarios que la empresa aplica a nivel internacional, que golpearon especialmente a las producciones de época por sus altos costos de vestuario y ambientación. De nada sirvió el apoyo en redes sociales, donde el vínculo entre los personajes de Esther y Josefina se había convertido en un suceso similar al que la propia Paula Usero ya había protagonizado en otros títulos.
Comparada constantemente con Bridgerton y The Great por su estética de colores pastel y su música moderna, Manual para señoritas se había posicionado entre los títulos más vistos de Netflix, quedó tercera en la Argentina y cuarta a nivel global durante sus primeras semanas. La cancelación deja inconclusa una historia que había logrado instalarse rápido entre los fanáticos del romance de época.
