(BUENOS AIRES).- Netflix tiene en su catálogo una de las películas menos conocidas de Anne Hathaway: La boda de Rachel, el drama familiar de 2008 dirigido por Jonathan Demme. La actuación de la actriz le valió su primera nominación al Oscar como Mejor Actriz y el filme, de 1 hora y 53 minutos, está siendo redescubierto por una nueva generación en la plataforma.
La protagonista es Kym, una joven que lleva años entrando y saliendo de centros de rehabilitación por sus problemas de adicción. Cuando su hermana mayor Rachel está a punto de casarse, obtiene un permiso para abandonar temporalmente el tratamiento y regresar a la casa familiar.
Lo que debería ser un reencuentro feliz comienza a revelar rápidamente viejas heridas. Kym carga con sentimientos de culpa y mantiene una relación complicada con distintos integrantes de su familia; Rachel, mientras tanto, intenta disfrutar de uno de los momentos más importantes de su vida sin permitir que los problemas de su hermana vuelvan a ocuparlo todo.
A medida que avanzan los preparativos de la boda, las conversaciones cotidianas dejan al descubierto resentimientos acumulados durante años y una tragedia familiar que continúa condicionando a todos. La película evita dividir a sus integrantes entre buenos y malos y muestra a una familia imperfecta.

Uno de los mayores atractivos es ver a Hathaway completamente alejada del registro de sus primeros años en Hollywood, marcado por títulos como El diario de la princesa y El diablo viste a la moda. Kym puede resultar vulnerable y divertida en un momento, pero egoísta, incómoda y destructiva al siguiente, y el filme no intenta convertirla fácilmente en víctima.
El director Jonathan Demme, responsable de El silencio de los inocentes, adoptó una puesta en escena cercana al documental. La cámara se mueve entre los invitados, las conversaciones se superponen y muchas escenas transmiten la impresión de estar observando una verdadera reunión familiar. La recepción crítica fue extraordinaria y consideró la transformación de Hathaway un punto de inflexión en su carrera.
El reparto incluye a Rosemarie DeWitt, Bill Irwin, Debra Winger, Tunde Adebimpe, Mather Zickel, Anna Deavere Smith y Anisa George. La adicción, la culpa, el duelo, los celos entre hermanas y la dificultad de perdonar aparecen atravesados por momentos de humor y afecto.
El redescubrimiento en Netflix confirma el interés sostenido por los dramas familiares de Hathaway, una actriz que supo construir una carrera versátil más allá de los papeles que la hicieron famosa. La plataforma sumó el título a un catálogo donde conviven grandes producciones recientes con películas de culto de distintas épocas, y La boda de Rachel encontró allí un público que la recomienda como una de las joyas ocultas de su filmografía. La película, de 1 hora y 53 minutos, está disponible en Netflix.
