(BUENOS AIRES).- Ahn Eun-young es una enfermera escolar con el poder de ver los deseos, sentimientos y espíritus humanos que existen en forma de «gelatinas o jaleas». Esa es la premisa que sostiene a una de las series más singulares del catálogo de Netflix, una producción surcoreana que cruza el drama escolar con el fantástico de un modo difícil de clasificar y que la plataforma sumó a su oferta internacional.
La protagonista no solo percibe esas masas viscosas y coloridas; las gelatinas son la manifestación física de las emociones y las pulsiones que nadie más puede ver. Algunas son inofensivas, residuos de un enamoramiento adolescente o de una frustración pasajera. Otras, sin embargo, pueden adoptar formas monstruosas y peligrosas, y es ahí donde el don de Ahn se transforma en una herramienta para proteger a los alumnos.
Ahn es asignada a una nueva escuela secundaria donde ocurren misteriosos incidentes que nadie logra explicar. Lo que en apariencia son problemas de convivencia o brotes de violencia esconden, en realidad, la acción de gelatinas que se descontrolaron y empezaron a afectar a los estudiantes de manera directa. El edificio escolar se convierte en un tablero de amenazas sobrenaturales que la enfermera debe desactivar.
En esa tarea no está sola. Junto con un compañero maestro, Hong In-pyo, intenta resolver estos casos. Hong es un hombre con un campo de energía especial a su alrededor que lo protege de las gelatinas, lo que lo vuelve un aliado indispensable para enfrentar a las entidades más agresivas sin quedar expuesto. La dinámica entre ambos sostiene el pulso narrativo: ella ve lo invisible, él contiene lo que ella destapa.
La serie construye su atmósfera a partir de una metáfora visual incómoda y atrapante: los afectos y los traumas toman forma, se derraman y pueden atacar. Esa literalidad de lo emocional, servida con una estética que va del realismo al horror corporal liviano, es lo que la separa de otros títulos del género escolar con elementos sobrenaturales que también están disponibles en Netflix.
Cada episodio funciona como un caso independiente, aunque la trama horizontal avanza a medida que los protagonistas entienden mejor la naturaleza de las gelatinas y los motivos por los que esa escuela en particular parece atraerlas. El tono nunca abandona el registro de la vida cotidiana en una secundaria: pasillos, timbres, clases y recreos son el escenario donde irrumpen las manifestaciones gelatinosas.
Lo que ofrece Netflix con esta historia no es un policial juvenil ni un thriller de terror clásico, sino una fábula moderna sobre la empatía llevada al límite. La enfermera Ahn Eun-young no pelea contra monstruos externos: lidia con los sentimientos no dichos de una comunidad entera, y en ese combate silencioso, la serie encuentra su identidad más genuina dentro del catálogo de la plataforma.
