(BUENOS AIRES).- “Un arqueólogo encuentra un símbolo que conecta de manera misteriosa a una joven pintora con un templo milenario. El secreto los une y es eterno”. Así presenta Netflix a The Gift, la serie turca que se alejó de los dramas románticos con una trama de misterio y fantasía, perfecta para maratonear en pocos días.
Beren Saat interpreta a Atiye, una joven pintora abstracta de Estambul que, pese a su vida cómoda y exitosa, desde chica dibuja de forma compulsiva un símbolo geométrico sin saber qué significa. Ese detalle se convierte en la llave de una historia mucho más grande.
La historia da un vuelco cuando el arqueólogo Erhan descubre exactamente el mismo símbolo en las ruinas de Göbeklitepe, en el sureste de Turquía. El lugar, considerado fundamental para entender los primeros pasos de la civilización humana, conecta la experiencia personal de Atiye con un secreto milenario. La pregunta que motoriza la serie es simple pero hipnótica: ¿por qué ella dibuja algo que también aparece en un templo de hace miles de años?
La producción cuenta con tres temporadas y un total de 24 episodios —ocho por tanda—, de entre 40 y 50 minutos cada uno. Llegó a Netflix entre 2019 y 2021 y, aunque siempre siguió a Atiye, cada temporada cambió de escala: la primera apostó al misterio arqueológico y los secretos familiares, mientras que las siguientes llevaron el relato hacia la fantasía.

La segunda temporada sumó realidades y dimensiones paralelas, y la tercera cerró la historia con un tono todavía más místico, centrada en el destino del mundo y la maternidad. Lejos del típico culebrón turco, The Gift se animó a un final que pocos esperaban.
El guion es una adaptación libre de la novela «Dünyann Uyan» (El despertar del mundo), de la escritora turca Engül Boyba. De hecho, el título original de la ficción fue Atiye —el nombre de la protagonista— y Netflix lo modificó a The Gift para su distribución global.
La serie combina misterio, fantasía, elementos psicológicos, drama familiar, arqueología y espiritualidad. Esa mezcla le permitió diferenciarse de otras producciones turcas que llegaron a las plataformas internacionales durante los últimos años, que suelen centrarse casi exclusivamente en relaciones sentimentales. Beren Saat —una de las actrices más reconocidas de Turquía— sostiene el relato con una actuación que va del desconcierto inicial a una determinación cada vez mayor conforme avanza la trama.
Göbeklitepe, el enclave arqueológico donde Erhan encuentra el símbolo, no es un escenario de ficción: se trata de un sitio real declarado Patrimonio de la Humanidad, cuyas estructuras monumentales reescribieron lo que se sabía sobre las primeras civilizaciones. La serie aprovecha ese anclaje histórico para construir un universo donde el pasado remoto irrumpe en el presente con consecuencias imprevisibles.
Así, The Gift se convirtió en una de las propuestas turcas más originales del catálogo. Todavía se puede ver completa en Netflix; empieza como un thriller psicológico y, sin aviso, mete de lleno en un terreno fantástico que no te suelta.
