(BUENOS AIRES).- “Una taza de arroz crudo es suficiente para dos personas que comen mucho, o incluso tres”, aseguró Paulina Cocina al compartir su receta de arroz blanco perfecto, una guía que ya es furor entre quienes buscan recetas rendidoras y sin vueltas. Marcó el inicio de una “SERIE DE ARROCES completísima” en YouTube.
La cocinera explicó que el arroz blanco se calcula así: un “pocillo” —un vasito chiquito de café— por persona. “Cuando empiezan a cocinar, ven esa poquita cantidad y piensan: ‘esto no me va a alcanzar’, y terminan haciendo arroz para un batallón”, bromeó, y pidió manejar esa psicología porque la cantidad, prometió, va a estar bien.
Para esta y otras recetas con arroz, Paulina elige el arroz largo fino por ser el más común y el más vendido. “Como su nombre lo indica, es un grano finito, no es gordito ni redondo, es largo y fino. ¡Ideal para un arroz suelto!”, describió.
Los ingredientes y el método
La base del sabor arranca con un chorrito de aceite y ajo picado. La indicación es dorarlo apenas, “hasta que empiece a estar amarillito”, y cuidar que no se queme. Enseguida se agrega el arroz y se sofríe: “Revolvemos bien con el aceite y el ajo. ¿Hasta cuándo? Hasta que los granos estén transparentes y brillantes. Esto se llama perlar o nacarar el arroz”, detalló.
La proporción de agua para el arroz largo fino es dos partes por una, pero con un truco: “Yo le pongo un poquito menos a la segunda medida de agua. Es decir, una taza de arroz, una taza de agua, y la segunda taza de agua con ‘dos deditos’ menos”, reveló.
Una vez incorporado el líquido, la regla de oro es revolver una sola vez. “Esto es clave”, subrayó Paulina. Cuando rompe el hervor, se baja el fuego al mínimo, se tapa la olla y no se toca más. “No lo toquen, no agreguen más agua, nada de nada”, sentenció.
Los tres errores que arruinan el arroz
La cocinera fue directo con los fallos más comunes. Primero, “no cocinarlo como fideos”; segundo, “no colar el arroz: ¡se le va todo el sabor!”; y tercero, no agregar agua de más porque la cantidad justa se define de entrada. La lógica, explicó, es simple: “Piensen que el arroz es como una esponjita: se hidrata con lo que le pongas”.
Otro dato clave es el reposo final. Incluso con el fuego apagado, “el arroz seguirá cocinándose con el calor residual”. Para que no se pase, conviene pasarlo a un plato en cuanto está listo y airear los granos suavemente con un tenedor.
La receta completa tiene 5 minutos de preparación y 18 minutos de cocción: en 23 minutos promete un arroz blanco suelto, sabroso y listo para acompañar cualquier plato.
