(BUENOS AIRES).- “Fue un error la manera de separar a los jugadores”, reconoció este martes Stefano Di Carlo, presidente de River. La autocrítica del máximo dirigente millonario llegó en una conferencia de prensa donde puso el foco en la polémica decisión de apartar del plantel profesional a los futbolistas que dejaron de ser tenidos en cuenta por el entrenador Eduardo Coudet.
Di Carlo asumió parte de la responsabilidad por el procedimiento utilizado durante el último mercado de pases. Los jugadores que no formaban parte de los planes del técnico fueron enviados a entrenarse en el predio de Cantilo mientras buscaban resolver su futuro. El presidente calificó esa decisión como un error, en medio de un contexto especialmente sensible para el club.
La medida había sido anticipada meses atrás por el propio Di Carlo, cuando aseguró que quienes no aceptaran una salida podían practicar de manera aislada. Sin embargo, aquella advertencia previa no impidió que con el correr de las semanas la ejecución generara fuertes cuestionamientos puertas adentro y también entre los hinchas.
La dirigencia concretó una renovación profunda con una inversión récord de 68,45 millones de dólares por nueve refuerzos, entre los que se destacan Thiago Almada, Nicolás Otamendi y Ángel Correa. Se trata de la cifra más alta jamás desembolsada por un club del fútbol argentino en un solo mercado de pases. A pesar del gasto histórico, el problema de fondo que admitió Di Carlo fue la forma y no la necesidad del recambio: el club mantiene la convicción de que era imprescindible darle un plantel competitivo a Coudet.
A la autocrítica presidencial se sumó la presión por los resultados. River atraviesa una serie de derrotas que encendió las alarmas y necesita reaccionar rápido. La suspensión del partido ante Independiente Santa Fe le otorgó al cuerpo técnico una semana adicional de trabajo antes de enfrentar a Argentinos Juniors, un respiro que Coudet buscará aprovechar para ajustar piezas.
Las críticas también habían llegado desde la vereda política del club. El expresidente Rodolfo D’Onofrio reveló que mantuvo una conversación con Di Carlo y le manifestó directamente su desacuerdo con la manera en que fueron apartados los futbolistas, más allá de respaldar la renovación deportiva.
Ahora la prioridad de River pasa por trasladar las decisiones del mercado a la cancha. La apuesta económica fue monumental y el margen de error se redujo de manera considerable. La frase de Di Carlo marcó una señal incómoda pero elocuente: la dirigencia no reniega de la renovación, pero admite que el trato dado a los futbolistas borrados del proyecto debió ser distinto.
