(BUENOS AIRES).- “Como está jugando River es muy tóxico para jugar bien al fútbol”, lanzó Diego Latorre. La definición del exfutbolista y comentarista llega en pleno proceso de armado del nuevo plantel de River y con la ilusión puesta en la inminente llegada de Thiago Almada.
Latorre señaló que el Millonario cuenta con futbolistas de calidad, pero advirtió que la manera en la que se para en la cancha no favorece el desarrollo de un buen fútbol. Según su análisis, el equipo no logra conectar sus líneas y muchas veces termina dependiendo de resoluciones individuales para sacar adelante los partidos.
El exjugador remarcó que el equipo parece estar atrapado en una dinámica que le impide desplegar todo su potencial y encontrar una identidad clara. En ese contexto, consideró que River necesita recuperar una versión más dinámica, con mayor circulación de pelota y movimientos coordinados en ataque para que los refuerzos puedan rendir al máximo nivel.
La ilusión Thiago Almada
El mediapunta campeón del mundo llega con el cartel de uno de los futbolistas más talentosos de su generación y Latorre admitió que su presencia puede darle a River una variante diferente. Sin embargo, aclaró que la llegada de una figura por sí sola no alcanza si el funcionamiento colectivo no cambia.
En ese sentido, el desafío para Marcelo Gallardo pasará por encontrar un equilibrio entre la intensidad que pretende imprimirle al equipo y la necesidad de darle mayor libertad creativa a un jugador de las características de Thiago Almada. Sin un contexto de juego aceitado, incluso el talento individual corre el riesgo de diluirse.
La preocupación de Latorre apunta directo a que si el equipo no modifica ese andar que él mismo calificó de tóxico, ni siquiera una incorporación de jerarquía como la de Almada garantiza un salto de calidad. El funcionamiento, y no solo los nombres, es lo que permite que un futbolista desequilibrante pueda gravitar.
River apostó fuerte en el mercado de pases con futbolistas de experiencia internacional. La dirigencia buscó reforzar el plantel con nombres importantes para competir en los grandes objetivos de la temporada, pero ahora el desafío pasa por transformar esa calidad individual en un funcionamiento colectivo aceitado.
Las palabras de Latorre exponen una preocupación que sobrevuela al mundo Millonario: el equipo necesita recuperar una identidad de juego que le permita competir desde el funcionamiento y no solamente desde la calidad individual. La capacidad de Almada para romper líneas, encontrar espacios y asociarse con sus compañeros podría ser una herramienta clave para modificar la imagen ofensiva del equipo, siempre que el andamiaje colectivo lo acompañe.
