(BUENOS AIRES).- River tenía blindado a Ignacio Zaballa con una cláusula de rescisión de 100 millones de dólares, pero el enganche categoría 2006 terminó yéndose libre del club y firmó con San Lorenzo. El pase incluyó una particularidad: River conservó el 30% de sus derechos económicos.
Zaballa, categoría 2006, había firmado su primer contrato con River en 2026. El vínculo se extendía hasta diciembre de 2028 e incluía la cláusula millonaria. Formado en el club desde las inferiores, es un enganche creativo y zurdo que también sumó participación en selecciones juveniles.
El enganche no iba a ser tenido en cuenta por el cuerpo técnico. Ante esa situación, rescindió el contrato y quedó libre. La decisión del jugador de romper el vínculo sorprendió puertas adentro: tenía apenas dos años de contrato profesional y un blindaje que en los papeles lo cotizaba como una de las grandes promesas del plantel.
Del otro lado apareció San Lorenzo, que necesitaba cubrir el puesto con urgencia. La lesión de Nahuel Barrios había dejado un hueco en la posición de enganche, justo el rol en el que Zaballa se mueve con mayor comodidad. El Ciclón no dudó.
San Lorenzo lo incorporó sin costo y le hizo contrato hasta 2029. La operación se repartió en un 70% del pase para el club de Boedo y un 30% que River mantuvo en su poder. Así, el Millonario se aseguró una porción del jugador por si su carrera despega en el corto plazo.
El caso expone una dinámica habitual en el fútbol local: una cláusula alta no garantiza una transferencia onerosa. Muchas veces opera como blindaje simbólico y, si el futbolista no tiene rodaje, los clubes optan por liberarlo para no truncar su desarrollo. En River evaluaron que Zaballa no tendría minutos en Primera y priorizaron conservar un porcentaje antes que retenerlo contra su voluntad.
Zaballa ya se entrena en el Bajo Flores y espera su oportunidad para debutar con la camiseta azulgrana.
