(BUENOS AIRES).- «El final lo tenía clarísimo desde el principio. La serie estaba concebida para dos temporadas y quería que acabara así», dijo Manolo Caro, creador de Sagrada familia, el thriller español que se transformó en un fenómeno de Netflix y acumuló millones de visualizaciones en la Argentina y el mundo.
La historia arranca con Gloria (Najwa Nimri), una mujer que llega al barrio madrileño de Fuente del Berro junto a su bebé Hugo y su supuesta au pair, Aitana. Pero nada es lo que parece: detrás de esa fachada de normalidad, Gloria oculta un pasado oscuro. En verdad se llama Julia Santos y Aitana es su hija Mariana, gemela de Abel (Iván Pellicer). El pequeño Hugo, además, no es hijo de ella sino de Santi, su hijo fallecido, y de Natalia.
Najwa Nimri y Alba Flores, compañeras en La casa de papel y Vis a vis, vuelven a compartir pantalla en esta historia coral distribuida por Netflix. Flores interpreta a Caterina, una vecina que en realidad es Edurne, agente contratada por la familia de Natalia para encontrar al bebé. Completan el reparto Macarena Gómez (Blanca), Carla Campra (Aitana/Mariana) y, en la segunda temporada, se suma el argentino Miguel Ángel Solá como Fernando Alberche.
La primera entrega, de ocho capítulos, se coló rápido en el Top 10 de la plataforma, peleando la cima con Dahmer y Belascoarán. Cuando la segunda temporada llegó a Netflix el 17 de noviembre de 2023, también escaló al podio de lo más visto en la Argentina, donde quedó tercera. Manolo Caro aseguró que siempre la pensó en dos volúmenes y que el desenlace estaba planificado. “Para mí era muy importante ser respetuoso con el personaje”, explicó. “Quería que Gloria tomara todas sus decisiones, hasta su final.”
La redención según Gloria
El cierre es oscuro y consecuente con el tono de la serie: Gloria decide suicidarse y arrastrar en su muerte a Natalia, liberando así a sus hijos. Caro contó que la última escena generó debate con Netflix. “Lo peleé porque a Netflix le parecía que quedaba como muy turbio”, reveló, pero para él era esencial mostrar cómo los engaños de la madre se heredan. Najwa Nimri, por su parte, dijo que abordar ese arco fue intenso: “Interpreto el arco de una persona que sé que finalmente se va a quitar la vida. Y que las decisiones que toma tienen una cierta tranquilidad, determinación y frialdad porque sabe que no va a estar”.
La actriz reconoció que al principio le costó entrar en el mundo del melodrama, pero después lo disfrutó. “No era yo, no era mi energía para nada, eso de sonreír y decir los textos. En la primera temporada aprendí mucho y, en esta segunda, ya entendía a lo que estaba jugando. Entonces descubrí el melodrama y me enamoré de él”, detalló. Caro, en tanto, define su estilo como “melodrama pop”, una mezcla de géneros que en Sagrada familia coquetea con el thriller y la comedia.
Con un elenco sólido y una narrativa llena de giros, la serie se convirtió en una recomendación ineludible para los fans de las series europeas en Netflix. Caro, que aseguró tener libertad creativa con la plataforma, explicó que Sagrada familia “se aleja de todas esas reglas para que el espectador se acerque a ella sin sentirse condicionado”. Así, la historia de Julia Santos y su familia se despidió tras dos temporadas, dejando flotando el legado de una maternidad retorcida.
