(BUENOS AIRES).- A los 14 años, Sofía Gala armó un espacio propio para vivir separada de su madre, Moria Casán, dentro del terreno de la casa familiar en Parque Leloir. La decisión le permitió diferenciarse de su madre sin alejarse físicamente de la propiedad: la adolescente seguía bajo el mismo techo, aunque en una vivienda ubicada dentro del jardín. El recuerdo volvió a cobrar atención por la presencia de Sofía Gala en la serie sobre Moria Casán, estrenada el 14 de agosto en Netflix.
La vivienda tenía formato de dos ambientes, con living y dormitorio, y no contaba con cocina. También incluía un baño al que se llegaba por un pasillo, pero el espacio estaba clausurado o todavía no había sido habilitado porque estaba en arreglo. El recorrido quedó registrado durante una emisión de Versus, programa que se emitía por Telefe, cuando la adolescente la definió así: “Es un cuarto normal y corriente…”, dijo Sofía Gala.
La sala de estar concentraba buena parte de la decoración elegida por Sofía Gala. Las paredes naranjas estaban acompañadas por fotos de ella junto a sus amigos y por imágenes de Rodrigo, mientras un sillón blanco con almohadones de colores a rayas se ubicaba contra la pared principal. Una mesa exhibía su colección de duendes, un detalle que se sumaba a las cortinas traslúcidas con brillos, usadas para dividir los ambientes.
El dormitorio tenía paredes azules y detalles psicodélicos, con una cama de dos plazas en el centro. Un gran ventanal ofrecía vista al patio o al jardín, mientras que un sofá cama y una tela de tul extendida sobre el techo completaban la escena. Las bolas de boliche aparecían como un elemento repetido en distintos sectores de la vivienda: había una en el centro de la habitación y otra en el dormitorio.
La privacidad frente a Moria Casán
El ventanal también condicionaba la intimidad que Sofía buscaba dentro del terreno de Moria Casán. Desde el jardín se podía ver el interior de la habitación, por lo que la adolescente usaba las cortinas para decidir cuándo dejar el ambiente a la vista y cuándo taparlo. Durante la entrevista, ante la observación de la cronista, respondió: “De acá espío todo. Y cuando no quiero que vea, bajo la cortina”.
La puerta con llave era otra herramienta para proteger ese espacio personal. Sofía Gala la cerraba para evitar que Moria Casán subiera constantemente, una práctica que aparecía ligada a su búsqueda de privacidad. En la misma entrevista, la joven también mostró una caja decorada con fotos de distintas etapas de su infancia y explicó que la utilizaba “para disimular”.
La relación entre ambas quedó reflejada en el modo en que Moria Casán hablaba de su hija durante el programa. La definió como una versión de ella misma, aunque con una inteligencia que, según sus palabras, podía superarla: “Dicen que es igualita a mí y me supera mentalmente. Tengo un cloncito maravilloso, la amo”, expresó Moria Casán. El hogar que Sofía Gala armó a los 14 años combinaba una decoración a su medida con límites concretos frente a la mirada materna, desde la puerta cerrada hasta la cortina del ventanal.

