ESPECTÁCULO

Sofi Gonet «La Reini» confesó lo más estremecedor tras darse una inyección para bajar de peso: «Mi cuerpo empezó a…»

 

Una confesión que encendió las alarmas.

 
Sofía Gonet
Sofía Gonet

(BUENOS AIRES).- “Yo creía que iba a morir, se los juro. Yo dije: ‘Me las mandé, me inyecté anda a saber qué cosa y en breve la quedo’”, dijo Sofía Gonet, quien contó que se aplicó la primera inyección un lunes a las 14 y que, tras tres horas sin síntomas, el malestar comenzó a las 18. Ese mismo día llamó a su padre y fue llevada a un centro médico.

La cuenta oficial de TikTok @sofiagonet fue el espacio elegido por Sofía Gonet, conocida en redes como La Reini, para publicar el relato. El perfil reunía 1,8 millones de seguidores y allí advirtió sobre los riesgos de recurrir a inyecciones para bajar de peso sin conocer qué se está introduciendo en el organismo.

Ozempic es un medicamento basado en semaglutida e indicado para determinados pacientes con diabetes tipo 2. Sofía Gonet cuestionó la manera en que se volvió popular a partir de la imagen de celebridades de Hollywood y dijo: “Empezaron a vender el Ozempic como un medicamento mágico para bajar de peso y ser más joven”. También afirmó: “En mi caso, todo el mundo que conozco se inyecta Ozempic. Todos”. La Reini aclaró que su experiencia no había sido con ese fármaco: “Hablo de péptidos en general y no únicamente de los Ozempic porque entiendo que esta fue como la primera variante de este tipo de medicamentos, pero después se desarrollaron más, incluso más evolucionados”.

La sustancia que le ofrecieron

La retatrutida fue la sustancia que le ofrecieron mientras atravesaba una etapa de entrenamiento exigente y buscaba acelerar sus resultados físicos. El compuesto es un medicamento inyectable de aplicación semanal que se encuentra en fase de investigación. Gonet relató que se lo presentaron como una alternativa para perder el apetito y quemar grasas aun con el cuerpo en reposo: “Me ofrecen esta nueva droga mágica, pero era un supuesto fármaco que no solamente te hace perder el apetito, sino que también quemar grasas, incluso cuando el cuerpo estaba en reposo”. La decisión, reconoció, fue tomada sin saber qué se estaba aplicando: “Fue como un ataque de ignorancia bruta”.

Los síntomas aparecieron ese lunes a las 18, mientras intentaba comer una pechuga de pollo. “Al bocado dos, empecé a sentir como todo dentro de mi cuerpo empezaba a fallarme”, contó Sofía Gonet, y describió sueño repentino, mareos, náuseas, temblores, fiebre y confusión. Ante el cuadro, llamó a su padre y su familia la llevó a un centro médico. El profesional que la atendió, según su relato, le explicó: “Te va a pasar cuando se vaya todo lo del cuerpo eso que te pusiste. Ni él podía saber que era”.

Las secuelas no terminaron ese día. Sofía Gonet afirmó: “Estuve una semana con náuseas absolutas, rechazo absoluto a cualquier idea de comida, una semana entera sin comer nada y un mes sin tener un antojo”. También explicó que durante ese período podía comer apenas dos bocados antes de sentirse llena: “Yo comía capaz dos bocados y ya me llenaba por todo el día. Estuve un mes entero así”. La experiencia cambió su vínculo con la comida: “La comida había dejado de darme bienestar por completo”.

La experiencia llevó a Sofía Gonet a cuestionar su obsesión por bajar de peso y los resultados físicos rápidos. “Desde ahí me juré que nunca más en mi vida se me iba a cruzar por la cabeza obsesionarme con bajar de peso ni tomar alguna de estas medidas insalubres”, sostuvo. Gonet afirmó que algunos amigos que se inyectaron estas sustancias semanalmente durante un año terminaron con diabetes, fallas en el organismo y tratamientos de por vida. Cuatro meses después del episodio, hizo público el relato para concientizar y cerró: “No hay nada más lindo que ser feliz, disfrutar de la comida y estar sano”.