(BUENOS AIRES).- “¡Vamos! ¡Yo sola contra todos ustedes! ¡Yo sola! ¡Yo sola!”, gritó Solange Abraham apenas Santiago del Moro anunció que Campanita Pereira quedaba eliminada de Gran Hermano Generación Dorada. La celebración eufórica de la participante desató escenas de gritos, llanto y una feroz pelea con el resto de los concursantes que dejó a la casa envuelta en un clima de máxima tensión.
Solange Abraham se impuso en un versus que durante toda la semana había polarizado la convivencia. La casa se había alineado en apoyo a Campanita Pereira y pidió públicamente la salida de Solange. Sin embargo, el voto del público fue en sentido contrario y la dejó dentro del reality.
Apenas se conoció el resultado, Solange estalló de felicidad y corrió por toda la casa eufórica. “Mírala a la violenta. No tengo por qué respetar a quien no respeta a nadie. Sos una careta”, le lanzó Yipio mientras ella festejaba. La reacción no cayó nada bien entre sus compañeros, que la acusaron de provocar.

En medio del escándalo, Juliana “Tini” Díaz, la única persona que había apoyado a Solange durante la gala y que se encuentra como visitante del reality, intentó contenerla. “Sol, la gente te ama… Que vengan de a uno, forros, que se la aguanta”, le dijo.
Solange empezó a tomar dimensión de lo que había pasado y quebró en llanto. “Gracias, gente. Gracias, amiga”, expresó entre lágrimas, todavía en estado de shock por haber sobrevivido a una de las placas más calientes de la temporada.
Entre gritos, insultos y acusaciones cruzadas, la casa quedó envuelta en el caos. La placa de eliminación había dejado al descubierto la fuerte división entre los participantes: Solange festejó sola contra todos, y el resto del grupo no disimuló su bronca tras un resultado que no esperaban.
La gala del 4 de agosto se convirtió en uno de los episodios más explosivos de Gran Hermano Generación Dorada. La producción del programa debió manejar una escalada de tensión que incluyó desde la euforia descontrolada de Solange hasta las acusaciones de violencia lanzadas por Yipio, en una noche donde cada abrazo de festejo tuvo su contracara en una acusación directa.
