(BUENOS AIRES).- “Ella no figura como socio con las ganancias de estas empresas. Lo cierto es que hasta acá tenemos empresas que maneja su padre en las cuales ella no existe ni siquiera como contratada. No tiene ningún control”, aseguró Luis Ventura. Tini Stoessel solicitó una auditoría sobre su patrimonio y decidió que Alejandro Stoessel dejara de ser su representante hace tres meses, después de quince años de trabajo conjunto. El relevamiento expuso que los derechos económicos de su carrera y de su imagen están en sociedades de las que no es propietaria, ni siquiera parcialmente.
Alejandro Stoessel fue durante quince años el representante de su hija y estuvo a cargo de negociar y firmar compromisos vinculados con su actividad artística. El vínculo contractual terminó hace tres meses, cuando Tini Stoessel decidió que dejara ese rol. La revisión posterior buscó conocer cómo se administraron los ingresos generados por la música, la imagen y los contratos comerciales. La conclusión central fue que ella no tenía participación accionaria ni control sobre las sociedades que canalizaban esos fondos.
La auditoría también estableció que Tini Stoessel no aparece como contratada por las empresas relacionadas con su carrera. Tampoco se encontraron documentos que cedieran formalmente sus derechos de imagen a esas firmas. La documentación que sí firmó, de acuerdo con el relevamiento, fue suscripta sin que conociera en detalle su alcance y por la confianza depositada en quienes se la presentaron.
El dinero y la disputa legal
Los contratos y las cuentas explican por qué la artista buscó recuperar el manejo de su patrimonio. Solo Alejandro Stoessel puede recibir utilidades de las sociedades que canalizan los ingresos por el trabajo artístico de su hija, mientras que la totalidad de los ingresos pasados y futuros del contrato discográfico quedaba en una sociedad que ella no controlaba. La auditoría tampoco halló acuerdos que le garantizaran una participación en ganancias futuras, incluidos álbumes comprometidos para los próximos años. Gonzalo Aziz resumió ese punto: “La totalidad de los ingresos pasados y futuros de los contratos discográficos de Tini son cobrados por una sociedad que, repito, ella no controla”.
La cuenta personal fue otro elemento de la ruptura. Tini Stoessel no figuraba como autorizada para realizar movimientos bancarios en ninguna de las sociedades y recién en junio de 2026, por intervención de sus abogados, pudo acceder a una cuenta de titularidad exclusiva. Damián Rojo afirmó: “Ya hay abogados en el tema. Hace tres meses le autorizaron que pueda ingresar a su cuenta personal a la que nunca tuvo acceso. O sea, Tini no manejaba dinero”.
El monto discutido legalmente rondaría los 70 millones de dólares, según Luis Ventura. Leonardo Sigal explicó que la existencia de sociedades a nombre de Alejandro Stoessel no constituye por sí sola un delito. El posible problema, señaló, aparecería si una pericia confirmara un perjuicio patrimonial para Tini o irregularidades impositivas. En ese escenario, mencionó la administración fraudulenta y la defraudación, contempladas en los artículos 172 y 173 del Código Penal. Sigal indicó que esos delitos tienen, cada uno, “una pena de uno a seis años” y que una eventual investigación debería contar con pericias de la fiscalía y de la querella.
Pilar Smith transmitió otra explicación sobre la decisión. Según contó, un amigo de Alejandro le dijo que Tini Stoessel está ordenando sus bienes antes de casarse y que la auditoría no responde a reclamos contra su padre; también sostuvo que no hay conflicto, sino una transición, y que el productor considera que hubo malas interpretaciones. La versión convive con la negociación que mantienen ambos para reorganizar el patrimonio y cerrar la representación anterior. Tini continúa con la gira Futttura: tiene previstos 14 conciertos en Argentina, 16 en América Latina antes de fin de año y 7 en Europa desde enero próximo.
