(BUENOS AIRES).- “Soy un padre permisivo”, admitió el Turco Naim sin rodeos, al sincerarse sobre las diferencias que tiene con su expareja, Emilia Attias, en la crianza de Gina, la hija de 10 años que tienen en común. En una entrevista con José María Listorti en el ciclo Blender at night, el humorista detalló cómo lidian con el choque de estilos y aseguró que, pese a los roces, están alineados en la educación de la nena.
El actor no solo reconoció su personalidad “regalada” con la nena, sino que la llevó al extremo con una definición contundente. “Yo me regalo con las mujeres en general. Con todas. Y con mi hija ya soy híper regalado. Hacé lo que quieras. Meneame en la cabeza, no sé. ¿Rompió un plato? Y bueno… ‘No te hagas problema, mi amor. ¡Hay más!’. Incluso si me rompiera un Rolex de oro. A mí nada me afecta si viene de ella, de verdad”, confesó sin filtro.
En la vereda opuesta se para Attias, quien adopta un rol más firme con Gina. Para el Turco Naim, esa tensión no es necesariamente mala. “Con la madre estamos en sincronía: es conflicto, lo normal. Ella no es tan permisiva y está bien que uno tenga la cabeza bien puesta”, explicó. Así, la dupla asume las diferencias como parte inevitable de la dinámica familiar, incluso después de haber formalizado su separación en mayo de 2024.
“¿Qué vida de niño es esa?”
Mientras el Turco Naim se define como un papá al que nada le afecta, Emilia había contado meses atrás que tuvo que dar explicaciones muy frontales. En el ciclo #Ellas, reprodujo el reclamo de Gina —entonces de 7 años— por sus extensas jornadas laborales: “¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir para ver si paso más tiempo con vos”.
La respuesta de la actriz fue sin vueltas: “Tengo que salir a trabajar para poder sostener todo lo que tenés”. Lejos de plantear el trabajo como una obligación vacía, Attias buscó transmitirle otro mensaje: “El trabajo también es algo que te vitaliza y construye felicidad”. Esa visión de la crianza basada en el pensamiento crítico es, justamente, la que la lleva a ser la figura que pone los límites cuando el padre se desvive en mimos.
El Turco Naim, en cambio, reivindicó su postura laxa sin dramatizar las consecuencias. “Yo con mi hija soy regalado”, sintetizó, y dejó en claro que confía en esa división de roles dentro del hogar. La actriz, por su parte, defendió meses atrás una línea educativa que fomente el cuestionamiento: “Me parece sano no criar hijos programados para obedecer. Me parece que el mundo está muy adoctrinador y el pensamiento crítico es una isla de libertad para mí”.
A pesar de las diferencias de carácter, el humorista y la modelo encontraron un punto de equilibrio. Attias contó que, con el correr de los meses, “empezamos a tener una vida de separados normal” y aseguró que ambos intentan llevar la crianza de la mejor manera para Gina. El Turco Naim reforzó que, aunque a veces se le haya ido la mano defendiéndola de algún atrevido, con los límites domésticos buscan que prime el bienestar de la hija. Attias explicó tiempo atrás que el vínculo familiar persiste bajo otra forma: “Nos queremos mucho. Obviamente no es todo color de rosas y no nos llevamos increíble, pero bueno, nos acompañamos”.
