(BUENOS AIRES).- “Siempre tuve autonomía cuando fui el entrenador de Boca”, afirmó Claudio Úbeda. El exdirector técnico rompió el silencio sobre su ciclo en el Xeneize y recordó cuáles fueron los mejores y peores momentos que vivió al frente del equipo.
En diálogo con TyC Sports, Úbeda negó cualquier tipo de condicionamiento externo durante su gestión. Sus definiciones aparecen en medio de las constantes discusiones sobre el peso que tenía Juan Román Riquelme en las decisiones futbolísticas y la influencia de la dirigencia en la conformación de los planteles.
El exfutbolista también señaló cuál fue el pico más alto de su estadía en el banco. “Mi mejor momento fue cuando ganamos los dos superclásicos”, sostuvo. Para cualquier entrenador de Boca, vencer a River representa un hito, y conseguirlo en dos oportunidades consecutivas marcó el punto más positivo de su ciclo.
Úbeda también contó un detalle poco conocido sobre su cambio de rol dentro del cuerpo técnico. “Cuando pasé de ayudante de campo a DT seguí cobrando lo mismo”, reveló, y explicó que esa situación formó parte de su experiencia al asumir una responsabilidad mucho mayor sin un reconocimiento económico inmediato. El entrenador aclaró que la mejora salarial no llegó en ese momento pese a que sus obligaciones se multiplicaron de un día para el otro.
El dolor de la eliminación continental
Si los clásicos ante River fueron la cara feliz, la Copa Libertadores le dejó la herida más profunda. “Quedar afuera de la Libertadores es lo que más me dolió”, reconoció el exentrenador, evidenciando el peso que tiene la competencia internacional para el Xeneize. La eliminación representa uno de los golpes más difíciles para cualquier técnico de Boca y, en su caso, quedó como el recuerdo más amargo de todo el ciclo.
Esa frustración contrastó con el envión anímico que significaron los triunfos en los superclásicos. Por un lado, consiguió resultados que quedaron entre sus mejores recuerdos; por otro, la despedida de la Copa terminó dejando una marca difícil de borrar. El propio Úbeda ubicó esos dos extremos como los polos opuestos de una etapa que le tocó atravesar en un club donde cada determinación genera una repercusión inmediata.
Con el paso del tiempo, el exdirector técnico pudo mirar aquella experiencia con mayor distancia y contar detalles que durante su ciclo no habían trascendido. Sus palabras también sirven para conocer su propia mirada sobre un período que estuvo atravesado por la presión, las expectativas y la obligación de conseguir resultados en cada presentación.
De esta manera, Úbeda buscó despejar dudas sobre su relación con la dirigencia y puso su ciclo bajo la lupa, contando en primera persona los momentos más felices y el golpe más duro durante los meses que le tocó dirigir a Boca.
