(BUENOS AIRES).- “Con el resultado final, sí, fue un error sacarlo”, reconoció Claudio Úbeda, entrenador de Boca Juniors, en una entrevista con Planeta Bostero. La autocrítica de Úbeda llegó tras el partido contra Racing, donde la salida de Exequiel Zeballos generó polémica y se convirtió en el centro de las repercusiones.
Úbeda explicó que la decisión de reemplazar al juvenil tuvo un trasfondo táctico y no fue sencilla. “Yo era el primero en querer ganar contra Racing. Cuando saqué a Zeballos obviamente que no fue un lindo momento para mí”, expresó. Según detalló, buscaba modificar la dinámica ofensiva del equipo ante un rival exigente.
“Yo veía que necesitábamos frescura y por eso hice el cambio”, justificó el director técnico sobre la sustitución. La intención de Úbeda fue encontrar nuevas soluciones en un contexto adverso, aunque el efecto no fue el esperado.
Lejos de cualquier conflicto con el jugador, Úbeda se encargó de destacar el vínculo que mantiene con Zeballos, uno de los talentos más prometedores del club. “Yo fui el que lo puso de nuevo a jugar. Lo quiero como si fuese un hijo mío”, afirmó, en una muestra de respaldo hacia el delantero.
La salida del Changuito impactó tanto dentro como fuera del campo, justamente por la capacidad de desequilibrio que le aporta al equipo. Su lugar en el once inicial se ganó a base de buenas actuaciones, lo que hizo que el cambio llamara la atención de inmediato.
La frase del entrenador se viralizó en pocas horas y expuso la presión que se vive en Boca, donde cada decisión es analizada con lupa. Úbeda no esquivó la autocrítica y dejó un mensaje claro sobre su responsabilidad en el manejo del plantel.
El reconocimiento público del error marcó el tono del momento que atraviesa el equipo. Pese al traspié táctico, el mensaje de Úbeda reforzó la importancia de Zeballos de cara a lo que viene.
El respaldo a una pieza clave
Úbeda remarcó que fue él quien reinstaló a Zeballos en el equipo y que el delantero sigue siendo una pieza central en su esquema. La autocrítica, lejos de debilitar su posición, mostró a un técnico que asume la responsabilidad por sus decisiones en un club donde cada movimiento queda bajo la lupa.
La reacción inmediata en las redes y en los análisis posteriores al partido reflejó el peso que tiene Zeballos dentro de Boca. El juvenil se consolidó como titular a fuerza de desequilibrio y buenos rendimientos, y su salida en un partido caliente despertó críticas que el propio Úbeda terminó convalidando con el diario del lunes.
El episodio deja en claro que Zeballos es un jugador determinante para el equipo y que su vínculo con el entrenador atraviesa un buen momento, más allá del error que el propio Úbeda admitió sin vueltas.
