SOCIEDAD

Una duda frecuente: ¿es posible sacar un préstamo mientras se está pagando otro?

 

En Argentina, la normativa no establece un tope general respecto de cuántos préstamos puede tener una persona de manera simultánea.

 
Préstamo

Sí, es posible solicitar un nuevo préstamo aunque todavía se encuentre vigente el pago de otro crédito. En Argentina, la normativa no establece un tope general respecto de cuántos préstamos puede tener una persona de manera simultánea. La posibilidad de acceder a una nueva financiación estará determinada principalmente por la capacidad para afrontar las cuotas, el comportamiento crediticio y los criterios de evaluación aplicados por cada banco, fintech o institución financiera.

Un préstamo es una operación mediante la cual una entidad otorga dinero que debe devolverse en un plazo acordado, generalmente a través de cuotas que incluyen capital, intereses y otros costos. Por eso, antes de asumir una segunda obligación, no basta con saber si la solicitud será aprobada: también hay que evaluar si ambas cuotas podrán pagarse sin comprometer los gastos básicos.

La capacidad de pago: el elemento determinante para definir si se puede o no asumir otra cuota

Las entidades evalúan los ingresos mensuales en relación con las obligaciones financieras existentes. Una regla práctica habitual consiste en procurar que el total de las cuotas no supere entre el 30% y el 35% del ingreso neto.

Este porcentaje no es un límite fijado por ley ni garantiza la aprobación. Funciona como una referencia para evitar que las deudas representen una parte excesiva del presupuesto.

Por ejemplo, si una persona recibe un ingreso neto de $1.000.000 y ya abona cuotas por $200.000, tendría comprometido el 20%. Una nueva cuota de $120.000 llevaría la relación al 32%, todavía dentro del margen orientativo. Si la segunda cuota fuera de $250.000, el compromiso alcanzaría el 45% y podría resultar difícil de sostener.

Para que el cálculo sea preciso, es necesario sumar:

  • Cuotas de préstamos personales.
  • Pagos de créditos prendarios o hipotecarios.
  • Compras en cuotas con tarjeta.
  • Saldos financiados y pagos mínimos.
  • Adelantos de dinero.
  • Otras obligaciones crediticias mensuales.

La entidad también evalúa los gastos habituales y la estabilidad de los ingresos. Una persona puede estar al día con su préstamo actual y aun así recibir un rechazo si la nueva cuota reduce demasiado el margen para afrontar imprevistos.

Préstamo

Qué se controla previo a aprobar un segundo préstamo

Tener un crédito vigente no implica un rechazo automático. Los bancos y las fintechs analizan el perfil completo para estimar la probabilidad de cumplimiento. Entre los aspectos más relevantes se encuentran:

  • Ingresos demostrables y movimientos constantes.
  • Antigüedad laboral o vigencia de la actividad independiente.
  • Monto que falta pagar del préstamo vigente.
  • Cantidad de cuotas que faltan saldar.
  • Comportamiento de pago durante los últimos meses.
  • Deudas registradas en otras entidades.
  • Uso y financiación de tarjetas de crédito.
  • Solicitudes de nuevos productos financieros hechas en el último tiempo.

Pagar todas las cuotas en fecha es positivo porque construye un buen antecedente. Sin embargo, no garantiza que exista margen suficiente para asumir otra deuda. El monto, el plazo y la finalidad del nuevo préstamo también inciden en la evaluación. Cuando el presupuesto permite asumir otra obligación, es posible solicitar un segundo préstamo online y revisar previamente las condiciones disponibles.

¿Cómo controlar tu estado en la Central de Deudores?

Antes de iniciar la solicitud, conviene revisar la Central de Deudores del BCRA. Esta herramienta gratuita recopila información informada por bancos, compañías financieras, emisores de tarjetas y otros proveedores de crédito.

La consulta se realiza con CUIT, CUIL o CDI y brinda la posibilidad de chequear:

  • Entidades que registran financiaciones a tu nombre.
  • Monto dado a cuenta de las deudas.
  • Situación crediticia determinada.
  • Existencia de atrasos.
  • Datos sobre cheques rechazados.

Verificar estos datos ayuda a detectar compromisos olvidados o posibles errores. Si una deuda ya fue saldada y continúa apareciendo, hay que reclamar primero ante la entidad que informó el registro. La actualización puede no ser inmediata, ya que la información se envía periódicamente.

Las cuotas de tarjeta también forman parte del análisis. Aunque no las consideres un préstamo, disminuyen el ingreso disponible y pueden afectar la aprobación de un segundo crédito.

Los motivos por los que el tipo de crédito va alternando las posibilidades

No todas las deudas tienen el mismo impacto dentro del presupuesto. Un préstamo personal pequeño, con pocas cuotas restantes, suele dejar más capacidad que un crédito hipotecario o prendario de larga duración.

Un hipotecario puede representar una proporción importante del ingreso durante muchos años. El prendario también supone una obligación relevante y está asociado al vehículo financiado. En estos casos, la entidad podría ofrecer un monto menor, ampliar el plazo o rechazar la solicitud.

Los préstamos personales suelen ser más versátiles, pero frecuentemente presentan tasas superiores a las de créditos respaldados por una garantía. Una cuota aparentemente baja puede terminar generando un costo total mayor cuando el plazo es largo.

Por tal razón, es necesario prestar atención a:

  • Monto neto que se recibe.
  • Cantidad y valor de las cuotas.
  • Tasa nominal anual.
  • Tasa efectiva anual.
  • Costo financiero total.
  • Seguros, impuestos y comisiones.
  • Condiciones de cancelación antes de tiempo.

Errores que pueden afectar una nueva solicitud

Solicitar créditos en varias entidades durante pocos días puede reflejar una necesidad urgente de financiamiento. También incrementa el riesgo de aceptar una propuesta sin contrastar sus condiciones.

Otros errores habituales son:

  • Pedir más dinero del necesario.
  • Presentar datos de ingresos desactualizados.
  • Tener cuotas que hayan vencido.
  • No contar las compras con tarjeta como deuda.
  • Elegir únicamente por el monto de la cuota.
  • Utilizar el préstamo para cubrir gastos básicos recurrentes.
  • No leer el contrato previo a aceptar.

La Ley 24.240 de Defensa del Consumidor establece el derecho a recibir información veraz, clara y detallada sobre las características esenciales del servicio. Antes de aceptar una financiación, el usuario debe conocer los costos, las tasas, el plazo y las condiciones vigentes.

Alternativas cuando otro préstamo no es recomendable

Si la nueva cuota excede el margen disponible, existen opciones que pueden resultar más convenientes:

  • Refinanciar la deuda actual.
  • Unificar varias obligaciones.
  • Aguardar hasta reducir el capital pendiente.
  • Cancelar primero los saldos más costosos.
  • Solicitar un monto menor.
  • Utilizar ahorros y financiar solo la diferencia.
  • Consultar líneas especiales de organismos públicos.

Refinanciar puede disminuir la cuota mensual, pero normalmente extiende el plazo y eleva el total pagado. La unificación también simplifica vencimientos, aunque debe contrastarse el costo financiero de la nueva operación con el de las deudas originales.

Los créditos de organismos públicos pueden tener reglas particulares. Algunos programas impiden acceder cuando ya existe determinado beneficio, mientras otros aceptan deudas previas si se mantiene una capacidad de pago adecuada.