(BUENOS AIRES).- “Vale 10 palos verdes…” es el cántico popular de la hinchada de Boca para homenajear a Diego Maradona, pero la comparación con Alan Velasco siempre habría sido exagerada. A casi dos años de que Boca pagara 10 millones de dólares por él, Alan Velasco empieza a rendir en el ciclo del Vasco Arruabarrena y a dejar atrás el peso de ese precio.
Velasco llegó a Boca a comienzos de 2025, cuando el equipo tenía por delante la serie de repechaje para entrar en la Copa Libertadores ante Alianza Lima. La expectativa sobre su llegada ya era alta porque Juan Román Riquelme lo había buscado durante dos mercados, incluso mientras el jugador se recuperaba de una larga lesión. Boca, además, pagó por él por encima de su valor de mercado.
La serie contra Alianza Lima terminó por marcar el inicio de Alan Velasco en el club. Falló el último penal de la definición, el remate que resolvió el pleito, y quedó asociado a un momento de presión. Desde entonces, casi nunca consiguió encarrilar su rendimiento ni mostrar regularidad suficiente para justificar su valor o las expectativas que habían acompañado su contratación.
La carga simbólica que rodeó su llegada había sido resumida por el Vasco Arruabarrena desde la primera vez que habló de él. El rendimiento irregular convirtió esos 10 millones de dólares en una referencia permanente para medir cada actuación, mientras los destellos individuales no alcanzaban para cambiar la percepción.
La dirigencia de Boca decidió no resignar la vigencia de los refuerzos incorporados en un año que terminó sin resultados. Esa postura institucional le permitió a Velasco volver a empezar en un escenario en el que, en otros momentos o en otros clubes, ya podría haber quedado afuera.
Un Velasco más influyente y goleador
La mejora de Alan Velasco también está vinculada con el nuevo cuerpo técnico. El mérito corresponde al Vasco Arruabarrena y a sus colaboradores, mientras que la postura más ofensiva de Boca le dio mejores condiciones para participar del juego y lucirse con mayor frecuencia.
El cambio más visible aparece en su influencia dentro de los partidos. Desde el comienzo del semestre, Velasco sumó confianza, asumió un rol de sacrificio en el retroceso y mostró una presencia mucho mayor en el área rival. En el ciclo de Arruabarrena lleva cuatro goles, contra los tres que había convertido durante el año y medio anterior.
El último antecedente en la Bombonera todavía muestra el camino que le queda. En el partido ante Lanús recibió algunos silbidos, una respuesta que ahora intentará cambiar por una ovación. La pregunta sobre cuánto vale Alan Velasco ya no se responde solamente con el monto de la compra: su rendimiento reciente empieza a ofrecer una respuesta dentro de la cancha.
