Andy Kusnetzoff quedó frente a una historia que difícilmente podía imaginar cuando recibió a Fernán Mirás en PH, Podemos Hablar. El actor y director decidió abrirse sobre uno de los momentos más dramáticos de su vida. En este sentido, relató cómo un aneurisma genético lo llevó de manera repentina a una cirugía de urgencia y luego a pasar dos semanas en terapia intensiva.
Mirás contó que todo comenzó cuando una arteria le estalló como consecuencia de un aneurisma genético. Pese a la gravedad del cuadro, permaneció consciente mientras buscaban asistencia médica y finalmente fue trasladado de urgencia a un centro de salud. Allí, los profesionales le comunicaron que debían intervenirlo de inmediato.
La situación era tan delicada que el actor sabía que tenía apenas unos minutos antes de ingresar al quirófano. En medio de esa incertidumbre, el actor le confesó a Andy Kusnetzoff que incluso le preguntó al médico si podían operarlo en cinco minutos, incómodo ante la espera y sin saber qué hacer durante ese breve lapso previo a la cirugía. Fue entonces cuando decidió pensar en sus hijos, que en aquel momento tenían 10 y 15 años.
Mirás comenzó a enviarles mensajes de WhatsApp en los que buscó transmitirles todo su amor y dejarles unas palabras que pudieran conservar en caso de que la operación no tuviera el desenlace esperado. Finalmente, la intervención fue exitosa, pero el episodio todavía estaba lejos de terminar.
Mirás sorprendió a Andy Kusnetzoff con más detalles
El actor permaneció durante dos semanas internado en terapia intensiva y atravesó ese período bajo los efectos de la morfina, una etapa de la que posteriormente descubrió algunos episodios que ni siquiera recordaba. Durante su internación, Mirás llegó a comunicarse con distintos allegados y colegas para hacerles bromas.
La experiencia terminó provocando un profundo cambio en su manera de mirar la vida. Después de atravesar el aneurisma, la cirugía y la internación, el actor aseguró que tomó una mayor conciencia sobre lo efímera que puede ser la existencia y que comenzó a percibir la realidad de una manera mucho más luminosa.
Las consecuencias de aquel episodio también quedaron incorporadas a su vida cotidiana, aunque de una manera inesperada. Entre las particulares «secuelas» que quedaron después de aquella experiencia aparecen los chistes que mantiene con sus hijos sobre lo ocurrido y hasta una curiosa dificultad para rechazar las invitaciones a participar en programas de televisión.
