(BUENOS AIRES).- Arruabarrena lleva apenas dos meses al mando de Boca y ya modificó el mapa del plantel: varios futbolistas que habían quedado relegados o cuestionados en el primer semestre dieron vuelta su situación y hoy aparecen como alternativas concretas en el equipo titular. La llegada del entrenador produjo un cambio profundo interno que empezó a dar resultados dentro de la cancha.
El punto de partida fue una regla simple. Desde su primer entrenamiento, el Vasco dejó en claro que nadie tenía el puesto asegurado y que todos debían demostrar nuevamente sus condiciones para ganarse un lugar. Ese mensaje abrió la puerta a un grupo de jugadores que parecía descartado.
El caso más visible es el de Alan Velasco, por quien el club desembolsó 10 millones de dólares. El atacante atravesó un primer semestre flojo, con críticas constantes y un rendimiento muy lejos de las expectativas generadas por su llegada. La lesión de Tomás Aranda le abrió una posibilidad que Arruabarrena decidió aprovechar: lo respaldó, le quitó parte de la presión y le encontró una función en la que se sintiera más cómodo. La respuesta llegó con mejores actuaciones y una recuperación de su protagonismo ofensivo.
Santiago Ascacibar también cambió su panorama de raíz. Al comienzo de la temporada internacional, el mediocampo elegido por el entrenador tenía a Leandro Paredes y Milton Delgado, por lo que el volante debía esperar desde el banco. El desarrollo de los partidos terminó de convencer al cuerpo técnico de que su presencia daba equilibrio a la mitad de la cancha. Además, el mediocampista sumó una faceta goleadora: ya lleva cinco tantos desde la llegada de Arruabarrena.
Lautaro Di Lollo llegó en la misma dirección. El defensor arrancó la etapa del nuevo DT por detrás de Nicolás Figal, una decisión que generó cuestionamientos. Tras el flojo encuentro que Boca protagonizó en Chile frente a O’Higgins, el entrenador le dio la oportunidad al juvenil, que respondió de inmediato y se metió en la consideración del cuerpo técnico como una opción real para pelear por un lugar.
Los juveniles y el último en sumarse
La apuesta por los chicos es otro de los puntos a favor del proceso. Milton Delgado, Camilo Rey Domenech, Leonel Flores y Dylan Gorosito fueron ganando terreno y hoy aparecen como futbolistas capaces de integrar el equipo titular sin que su presencia genere sorpresa. Esa confianza, además, incrementó la competencia interna en un plantel que necesita variantes.
El próximo nombre de la lista puede ser Ángel Romero. El paraguayo tenía apenas 490 minutos jugados con un solo gol, frente a Huracán, antes del partido contra Central Córdoba, donde marcó un doblete en los 72 minutos que disputó. Arruabarrena entiende que, con una pretemporada encima y mayor continuidad, el atacante puede convertirse en una pieza importante para Boca en lo que resta de la temporada. El desafío ahora es que la transformación alcance a los que todavía no la lograron: Carlos Palacios, Williams Alarcón y Milton Giménez necesitan recuperar protagonismo y demostrar que también pueden ser útiles para el equipo.
