(BUENOS AIRES).- «Estoy viendo si voy a cerrar o voy a continuar. Me va excelente, pero los gastos que tengo para mantener mi local no condicen con los ingresos». Gladys La Bomba Tucumana puso en duda la continuidad de su negocio de empanadas de Recoleta durante su paso por La Noche de Mirtha (Eltrece), donde explicó que los costos operativos del emprendimiento superan los ingresos que genera, pese a la buena respuesta del público.
La cantante enumeró los rubros que mensualmente complican la rentabilidad del local: «Están los empleados, ARCA, el alquiler». Para ilustrar el peso de los insumos, relató: «La semana pasada compré una bolsa de cebollas para mi local y la pagué $17 mil pesos, y a la semana siguiente $28 mil pesos». Y cuestionó directamente las cifras oficiales: «¿Dónde notan que baja la inflación? Yo no lo noto».
El emprendimiento arrancó como un proyecto soñado por la artista, quien lo presentó en su momento con un «Era mi sueño desde hace mucho tiempo». El primer local abrió a mediados de 2024 en Paraguay 2387, a pasos de la avenida Callao, y luego Gladys La Bomba Tucumana sumó una sucursal en Belgrano, en Montañeses 2038. La producción sale de una fábrica en San Miguel de Tucumán, que emplea a 32 personas y produce 80.000 empanadas por mes, con una inversión que rondó los US$200.000. Cada punto de venta exigió más de US$50.000, y el negocio cuenta con una socia, Marcela, encargada de la pata gastronómica.
Qué vende y a qué precios
La carta incluye más de 12 variedades de empanadas, desde las clásicas de carne suave y picante hasta hongos al Malbec o ternera y queso, además de humitas, tamales, locro y el sándwich de milanesa tucumano. Según los valores vigentes en 2026, la unidad cuesta $3.850, el combo de tres empanadas con bebida $9.299, la media docena $20.000, la docena $38.000 y dos docenas $57.120. Los productos también se venden por aplicaciones como Rappi y Pedidos Ya, un canal que representa una porción importante de las ventas. Para dimensionar el salto: en la inauguración la unidad valía $1.900 y la docena $21.000.
El proyecto había escalado en agosto de 2025 con el lanzamiento de un sistema de franquicias de «La Bomba. Empanadas tucumanas», a cargo de la consultora Canudas e impulsado por su hermano Sergio, con locales de un mínimo de 25 metros cuadrados y una inversión inicial a partir de US$60.500. La promesa del producto era clara para la cantante: «Son hechas a mano, con sus 13 repulgues como corresponde, y se comen con un toque de limón. Esta es una verdadera empanada tucumana».
Al hablar de su situación, Gladys amplió el análisis al comercio en general: «Vas por una cuadra y están todos los negocios cerrados, hay solo uno abierto y no vende nada. Está costando un montón salir adelante». Y remarcó que su trabajo responde a una necesidad concreta: «Yo trabajo para vivir, para ayudar a mi madre. Es la realidad de muchos argentinos. Soy una ciudadana que vive laburando».
Mientras evalúa el futuro del local, La Bomba Tucumana también se refirió a un posible cambio de rumbo profesional: «Si me meto de lleno a la política, que sería en Tucumán, dejaría la música. Me retiraría para estar cerca de la gente». En ese escenario, agregó una crítica por el trato hacia los jubilados, a quienes consideró merecedores de mejores condiciones. Por ahora, no precisó un plazo definido para decidir si cierra o continúa con el negocio de empanadas.

