Celeste Cid construyó una extensa carrera en la televisión argentina. Con el paso de los años, también dejó ver algunos detalles de su vida familiar. Hija de Nora Cid y Aníbal Cid, creció junto a sus hermanos Sebastián y Lucas en un hogar humilde, donde sus padres tuvieron un papel fundamental durante sus primeros años.
Al recordar su infancia, Celeste suele detenerse especialmente en la figura de su mamá. Nora fue quien la acompañó en buena parte de aquellos primeros años y también quien alimentó, sin saberlo, algunos de los juegos que más tarde encontrarían una conexión con la profesión de su hija.
«También recuerdo quitándole los maquillajes a mi mamá desde que era muy chiquita. Tiene sentido, de alguna manera, que hoy sea actriz. De algún modo es una forma de continuar con aquel momento plagado de juego», contó la actriz en una entrevista con Clarín.
Celeste Cid también recordó la personalidad de Nora y la libertad que le daba durante su infancia. Mientras su mamá se divertía haciéndole distintos peinados, ella rápidamente volvía a su estilo natural y prefería jugar con su hermano menor y sus amigos. «Siempre fui muy inquieta, de pelos alborotados, también mi mamá se divertía haciéndome mil peinados (fui única hija mujer). Pero enseguida me los sacaba y andaba con todo mi pelo al viento. Si era jugando a la pelota con mi hermano más chico y sus amigos, ¡mejor! Era muy varonera», recordó.

Celeste Cid y los momentos complicados junto a su madre
Pero el vínculo con su madre también estuvo atravesado por momentos complejos. Las dificultades de salud que atravesó Nora hicieron que durante algunos períodos estuviera ausente de la vida cotidiana de sus hijos. «No ha sido fácil esa parte y, por más que uno tenga la característica de empujar hacia adelante y sobreponerse, esas cosas, y más en edades tan tempranas, siempre dejan huella», explicó.
A pesar de esas circunstancias, la actriz eligió rescatar también el vínculo que pudo construir con su madre cuando las dificultades quedaban en segundo plano. «De todos modos, siento que ha sido una madre muy compañera cuando no estaba atravesada por esos problemas», aseguró.
Su papá, Aníbal, también tuvo un rol central dentro de la familia. Celeste lo recordó como un hombre trabajador que hizo un gran esfuerzo para sostener el hogar y garantizar que a sus hijos no les faltara lo necesario. «Nunca nos ha faltado nada, tampoco. Mi papá, un gran trabajador, siempre se sacrificó mucho por nosotros. Todo fue con esfuerzo…», contó.

