RIVER PLATE

Di Carlo reveló el verdadero motivo de los borrados de Cantilo: «Comprometían»

 

La cifra que expone el costo oculto

 
Di Carlo
Di Carlo

(BUENOS AIRES).- “Los jugadores de Cantilo significaban un costo laboral de 24 millones de dólares por año”. Con esa frase, Stefano Di Carlo, presidente de River, explicó el motivo de fondo por el que la actual dirigencia borró del plantel a los 13 futbolistas de la gestión anterior: esos contratos comprometían más de US$60 millones, un peso económico que, según el dirigente, quedó oculto detrás de las cifras públicas de compras y ventas.

El número que puso sobre la mesa Di Carlo surge de un cálculo simple. Los vínculos firmados durante la gestión de Cantilo tenían una duración promedio de dos años y medio, y el costo laboral anual de esos jugadores era de 24 millones de dólares. La multiplicación de ambos datos da como resultado un compromiso total que superaba los US$60 millones, según la explicación que el presidente brindó durante una reunión de Comisión Directiva.

Di Carlo sostuvo que la discusión sobre el armado del plantel no puede limitarse a los montos de las transferencias. “En la cuenta de decir en cuánto compramos y vendemos hay que sumarle el costo laboral”, señaló el dirigente, para quien los salarios y el resto de los compromisos contractuales deben incorporarse al análisis financiero de cada operación.

La explicación del presidente llegó en un momento particular para el club. River atraviesa una etapa de reestructuración institucional y económica después de los movimientos realizados en el plantel durante el último mercado de pases, y la conducción actual avanzó en un proceso de revisión de las cuentas y de la composición del equipo profesional. En ese marco, Di Carlo detalló ante la Comisión Directiva la situación financiera que encontró la nueva gestión.

El planteo de Di Carlo sobre cómo evaluar un plantel

El concepto que encendió el debate es que un jugador representa un desembolso que no termina cuando se adquiere su pase. Mientras permanece bajo contrato, el club debe afrontar los compromisos económicos correspondientes durante toda la vigencia del vínculo. Por eso, desde la dirigencia sostienen que ese componente debe sumarse a la evaluación global de cada operación, más allá de las cifras que aparecen públicamente en las transferencias.

Ese punto adquiere especial relevancia en River por las inversiones realizadas en los últimos mercados de pases. Di Carlo utilizó el dato para plantear una mirada diferente sobre la evaluación económica del armado del plantel: no alcanza, según su explicación, con observar exclusivamente cuánto se pagó por cada futbolista o cuánto se obtuvo después por una venta, porque la duración de los contratos y sus salarios modifican por completo el impacto real de cada decisión.

“Los jugadores de Cantilo nos comprometían US$60M”, fue el eje de la explicación del presidente, quien aclaró que esa cifra debe entenderse dentro de un cálculo más amplio que contempla el costo laboral de cada contrato. La Comisión Directiva recibió así el detalle de los números que la actual conducción considera centrales para analizar el pasado reciente del club, en pleno proceso de revisión de sus finanzas.