(BUENOS AIRES).- El equinoccio de primavera, que llegará el 22 de septiembre, marca el momento de uno de los rituales más antiguos de la tradición oriental: la limpieza de primavera. Según el Feng Shui, el arte chino de armonizar los espacios, ordenar y limpiar la casa en esta época del año no es solo una cuestión estética, sino una forma de renovar el flujo del chi, la energía vital que circula por los ambientes. La propuesta es darle a una tarea habitual del hogar un significado mayor: desintoxicar los ambientes para atraer la armonía y la prosperidad.
El punto de partida del Feng Shui es simple: durante el invierno, la casa acumula energía estancada. Limpiar y ordenar en los días previos al cambio de estación sirve para arrastrar esa carga pesada y dejar los ambientes listos para recibir lo que viene. Así, la limpieza deja de ser una tarea más y pasa a tener un sentido práctico y simbólico al mismo tiempo.
El equinoccio ocupa un lugar central en esta lógica. Marca un punto de equilibrio entre la luz y la oscuridad y, en la filosofía oriental, representa el inicio de un nuevo ciclo de crecimiento y expansión. Del mismo modo en que la naturaleza se renueva, el Feng Shui propone que los espacios habitados también necesitan reiniciarse, para que la energía nueva pueda entrar sin obstáculos y traiga consigo armonía, salud y prosperidad.
¿Cuándo conviene hacerla? Lo ideal es realizarla en los días previos al equinoccio, y no después. La lógica oriental indica que el espacio debe estar preparado antes de que llegue la nueva estación, de modo que el hogar reciba la energía renovada de la primavera ya despejado, sin seguir arrastrando la energía pesada del invierno hacia el nuevo ciclo.
El propio día del equinoccio queda reservado para algo distinto. Las tradiciones recomiendan completar el orden general antes del cambio de estación y dejar esa fecha para rituales más simbólicos, como abrir las ventanas al amanecer o encender velas. Es la manera de acompañar la entrada de la nueva energía con gestos simples, una vez que la casa ya está lista.
Los tips para que la limpieza sea más eficaz
El Feng Shui recomienda empezar por la entrada de la casa, que considera la puerta de ingreso del chi: debe quedar despejada, limpia y bien iluminada. Después conviene deshacerse de los objetos rotos, en desuso o que ya no representen alegría, porque acumulan energía estancada. También sugiere abrir ventanas y ventilar cada ambiente, aunque sea por unos minutos; ordenar de arriba hacia abajo, dejando lo más pesado (muebles, placares) para el final; y limpiar espejos y vidrios, que se consideran amplificadores de energía dentro del hogar.
Una vez ordenado el espacio físico, la disciplina suma elementos sonoros para dinamizar la energía. Las campanas de viento, colgadas cerca de puertas o ventanas, dispersan la energía estancada con su sonido metálico; los cuencos tibetanos, en tanto, se usan para limpiar acústicamente un ambiente antes de reorganizarlo. La música con sonidos naturales (agua, viento, aves) acompaña la tarea con una renovación más suave, y hasta los aplausos tienen su lugar: dar palmas en las esquinas de los ambientes es una técnica simple del Feng Shui para despertar rincones donde la energía tiende a acumularse sin moverse. Con el 22 de septiembre cada vez más cerca, el margen para completar el orden general se achica día a día.
