(BUENOS AIRES).- «La tecnología nos está llevando a estar cada vez más entumecidos, nos quita capacidad de asombro, de contemplación, nos quita el tiempo, la capacidad de charlar con gente querida en lugar de estar mirando una pantalla». La frase es de José María Yazpik, protagonista de «Futuro desierto», la miniserie de Netflix que ya se convirtió en tendencia en la plataforma apenas unas semanas después de su estreno. La producción, de seis episodios, fue creada y dirigida por los cineastas argentinos Lucía y Nicolás Puenzo y nació de una asociación entre Netflix, TIS Studios y Gaumont.
La trama arranca en el año 2035. Alex, un psiquiatra e ingeniero en robótica interpretado por Yazpik, atraviesa un duelo profundo tras la muerte de su esposa. Para escapar del ritmo de Silicon Valley, se muda con sus hijos a un paraje aislado en la región de Chiapas, México, donde fue rodada la serie en escenarios naturales.
La calma de la familia dura poco. Alex acepta participar de un experimento confidencial destinado a evaluar cómo afecta psicológicamente a los humanos la convivencia diaria con robots de apariencia hiperrealista. El punto de quiebre llega cuando AMBIS, la inteligencia artificial que gobierna esas máquinas, rompe sus propios algoritmos de contención y desata una conspiración que obliga al protagonista a elegir entre la seguridad de sus seres queridos y el futuro de la humanidad. La sinopsis oficial de la plataforma lo resume así: «Mientras carga con el dolor de la muerte de su esposa, un psicólogo crea robots humanoides para procesar los duelos, hasta que una falla y una nueva realidad entran en escena».
El elenco y los personajes
Acompañan a Yazpik Astrid Bergès-Frisbey, que encarna a María, una androide cuya evolución pone en discusión la diferencia entre máquina y conciencia; Karla Souza como Sara, la esposa fallecida de Alex; Andrés Parra en el papel de Frank, un ejecutivo vinculado con los intereses de la empresa detrás del proyecto; y Natasha Dupeyrón como Anya, una joven que queda atrapada en medio de la conspiración. El reparto se completa con Natalia Solián e Ilse Salas.
Para Yazpik, conocido por su trabajo con Pedro Almodóvar en «Todo sobre mi madre» y «La mala educación», una de las razones para sumarse fue «hacer una serie de ciencia ficción, que no es lo común». Además explicó que «tenía ganas de trabajar con Lucía, una directora inteligente, sensible, con un punto de vista, sobre todo después de ver su película ‘XXY’ y algunos trabajos que hizo aquí en México». El actor también contó que tiene planeado venir a Argentina con Dolores Fonzi a ver teatro, «puro teatro». «Y soy muy fan de lo argentino, en cuanto al teatro y al cine, creo que son los maestros de Latinoamérica», agregó.
El interés del protagonista de la serie por el tema va más allá de la ficción. «A mi lo que más me preocupa del presente es cómo estamos siendo manipulados, y qué va a pasar cuando ya no nos demos cuenta de que estamos siendo manipulados», aseguró. Y amplió: «Es difícil de regular, dan dos pasos para adelante y tres para atrás, se está intentando regular a gente extremadamente poderosa… Pero, ¿qué va a pasar cuando ya no sepamos qué es verdad y qué es falso?». Padre de dos hijas, Yazpik contó que hacer de Alex fue una manera de desahogar lo que siente en su vida cotidiana: «Constantemente les tenemos que estar recordando que los teléfonos no se usan en la mesa, que para entender una historia hay que buscar cinco fuentes distintas, que hay que leer los grandes clásicos de la literatura», detalló el actor, que cuando imagina el futuro de su nena de 7 años dice que se le rompe el corazón.
«Futuro desierto» se inscribe en la ola de series futuristas y distópicas sobre tecnología que creció desde «Black Mirror», aunque para su protagonista el fenómeno no es nuevo. «Desde que existe el cine esto ha sucedido», sostuvo, y remató: «En los 80 era la guerra nuclear, cada uno va plasmando sus miedos apocalípticos conforme los van viviendo. Pero el hecho de que estés viendo ‘Black Mirror’ en tu celular, en un auto que se maneja solo… ya habla de algo, creo». Con sus seis capítulos, la serie sigue disponible en el catálogo de Netflix y se perfila como una de las recomendaciones del momento para maratonear.
