(BUENOS AIRES).- «Nos trazamos los desafíos más altos, los que me gustan a mí y me identifican». Con esa definición, Marcelo Gallardo puso en marcha su ciclo como director técnico de la Selección de Ecuador: el Muñeco fue presentado este jueves en Quito, en su primera conferencia de prensa, y dejó en claro que asumió el reto con una enorme expectativa y con objetivos ambiciosos.
La experiencia marca un cambio importante en la trayectoria de Gallardo, que tendrá por delante su primera oportunidad al frente de un seleccionado nacional. Después de dirigir durante años a River y pasar por el fútbol de Arabia Saudita, el entrenador aceptó una propuesta que, según explicó, siempre le había despertado curiosidad. Y la asume con una dimensión que va más allá de lo futbolístico: «Es un desafío de vida, no solo deportivo, también humano», contó durante su presentación.
Una de las ideas centrales que transmitió el Muñeco fue que no piensa comenzar desde cero, sino sostener los aspectos positivos del equipo y sumarle conceptos propios para construir una identidad reconocible. «Hay que tratar de potenciar a esta generación: sostener lo bueno, mejorar algunas cuestiones y potenciarlas en base a lo que queremos desarrollar», manifestó. Su intención es que Ecuador no solo obtenga buenos resultados, sino que también represente a su pueblo desde una manera determinada de jugar.
La exigencia quedó marcada desde el arranque. Gallardo sostuvo que la Selección debe tener el convencimiento necesario para enfrentarse a cualquier potencia del mundo y que el talento por sí solo no alcanza: hacen falta disciplina, trabajo y convicción. «No solo vayamos a participar, sino a competir para ganar», afirmó. Sobre la identidad, el técnico fue directo: «Si no hay ideas, no hay nada. Si no hay estilo, no hay nada», expresó.
El plantel, las nuevas caras y los juveniles
Marcelo Gallardo destacó que el plantel cuenta con futbolistas que atraviesan un buen momento en Europa y con jóvenes que todavía tienen margen para crecer, dentro de una generación que viene mostrando un crecimiento notable en Sudamérica. Por eso, uno de sus primeros objetivos será conocer en profundidad a todos los jugadores disponibles y observar a los que vienen de las divisiones juveniles, con seguimiento sobre las categorías menores pensando en los próximos años. «Es un proceso largo que nos permitirá conocernos», explicó.
En cuanto a las convocatorias, el entrenador confirmó que mantendrá una base importante del equipo que Ecuador llevó al último Mundial, aunque también dará espacio a nuevas caras y a futbolistas jóvenes que vienen creciendo. Otro tema de la conferencia fue la ausencia de Matías Biscay, su colaborador histórico desde 2011, que no pudo acompañarlo inicialmente por una cuestión personal, aunque quedó abierta la posibilidad de que se sume más adelante. «Biscay no solo es un asistente, es un hermano de vida», sostuvo Gallardo, mientras Hernán Buján continuará ocupando un lugar importante dentro del cuerpo técnico.
El debut del ciclo llegará pronto: Ecuador iniciará una gira por Asia, donde enfrentará a Corea del Sur y Japón. Serán los primeros encuentros para empezar a conocer al plantel y trasladar al campo de juego las primeras ideas de un técnico que repitió su consigna en Quito: «Nos trazamos los desafíos más altos».
